iriam
Poeta adicto al portal
¡Espera pequeña!
Si eres la dicha en su mirada,
el canto desnudo de pudores,
la noche furtiva... Llenita de fantasía.
¡Ay la niña dormía!
Recuerdo muy bien que la dejé dormida,
para ese tiempo era más jovencita,
recuerdo la dormí y le pedí al cielo...
Si, ¡Yo le pedí al cielo me la cuidara!
Pero aquella mañana,
como cada madrugada me despertó
el grito de sus pesadillas.
Ella no estaba, ¡Mi niña! ¡Mi niña!
Los vecinos salieron y el grito continuaba.
¿La vió señor?... un gesto de sueño,
una mirada de auxilio ,
un verso mudo de angustia
y la niña no estaba.
La niña... dormía.
¡Apenas madrugando en sus sueños!
Costeñita inocente... Vergel dormido;
al sereno generoso lo besa la espera,
le da palmaditas doña tomasita...
¡La niña esta bien!
¡Tranquila teresa!
Sollozos, miradas Profusa respiración
Y la niña soñaba.
Si eres la dicha en su mirada,
el canto desnudo de pudores,
la noche furtiva... Llenita de fantasía.
¡Ay la niña dormía!
Recuerdo muy bien que la dejé dormida,
para ese tiempo era más jovencita,
recuerdo la dormí y le pedí al cielo...
Si, ¡Yo le pedí al cielo me la cuidara!
Pero aquella mañana,
como cada madrugada me despertó
el grito de sus pesadillas.
Ella no estaba, ¡Mi niña! ¡Mi niña!
Los vecinos salieron y el grito continuaba.
¿La vió señor?... un gesto de sueño,
una mirada de auxilio ,
un verso mudo de angustia
y la niña no estaba.
La niña... dormía.
¡Apenas madrugando en sus sueños!
Costeñita inocente... Vergel dormido;
al sereno generoso lo besa la espera,
le da palmaditas doña tomasita...
¡La niña esta bien!
¡Tranquila teresa!
Sollozos, miradas Profusa respiración
Y la niña soñaba.