Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
En el letargo de
la noche oigo su voz,
me embriaga el recuerdo
del aroma de su cuerpo,
un milagro de luna trasluce
las nostalgias puras.
Las horas transcurren lejos,
en melancólicos sueños que
justifican el divagar del espíritu,
siento todavía en la boca
el impacto de sus labios,
es el pasaporte al secreto
del desvelo.
En su cabello sedoso,
bella floración,
inhalé el aroma
queriendo formar
un último recurso
para no morir:
¡Soñar con su
magnifica presencia,
con su cuerpo,
con sus finas manos… ¡
En esta noche,
la imaginación loca
el espíritu y delirio
se intercambian
con los anhelos,
sueño con volver…
volver al comienzo,
mientras tanto mis
ojos se entrecierran.
la noche oigo su voz,
me embriaga el recuerdo
del aroma de su cuerpo,
un milagro de luna trasluce
las nostalgias puras.
Las horas transcurren lejos,
en melancólicos sueños que
justifican el divagar del espíritu,
siento todavía en la boca
el impacto de sus labios,
es el pasaporte al secreto
del desvelo.
En su cabello sedoso,
bella floración,
inhalé el aroma
queriendo formar
un último recurso
para no morir:
¡Soñar con su
magnifica presencia,
con su cuerpo,
con sus finas manos… ¡
En esta noche,
la imaginación loca
el espíritu y delirio
se intercambian
con los anhelos,
sueño con volver…
volver al comienzo,
mientras tanto mis
ojos se entrecierran.
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