Megara900
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sabes, amor,
que he arrancado
hasta la última sílaba
de amor de mi boca
que no me queda sino el ruido
de cascadas secas
de lo que fue tu risa
de lo que fue tu fuente
de nuestras manos juntas
sembrando para siempre despedidas.
Me dejas, amor,
con media vida dormida
y media vida de soledad a cuestas
la sonrisa pegada
en una suela de zapatos
la mirada carbonizada
en un lápiz
recolector de tristeza.
¿Qué fue de tus manos,
de nuestro amor nacido
en botones de rosas?
El cielo pintaba tantos colores
tantas luces que ahora me queman
Tenías los labios traslúcidos
y la frente adornada
de un jardín transparente.
No sabes el miedo de huracanes
ni la oscuridad de olas
que mi sangre lleva.
No comprendes,
tu eres toda azul
y toda de estrellas.
Aún te extraño amor,
aún sueño tus ojos dulces de abeja
no he aprendido sino a plegarme
sobre mis propios brazos
hasta hacerme un hilo
y dejarme al aire
como papalote perdido...
abandonado siempre por las manos de un niño.
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