Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Enamorado de la vida, y al final,
xenófobo sentimental por desengaños,
difunta a deslealtad mucha neurona
y reincidente para mal en la ilusión,
herido a filo de colmillos de la saña,
optó cerrar su corazón y su interés.
Se dio a la forja de un espíritu de acero,
y hoy, por hábiles caricias paga y listo.
Y manejada la ambición ajena y propia
y al afianzar ya sin soñar, su dividendo,
reconoció que la impostura es lucrativa
y el egoísmo es desarrollo personal.
Duro por dentro y carismático por fuera,
de rebotar contra su hermético criterio,
falacia y fe sufren chasqueadas su ironía.
Y si en cotejo de valores nada más,
admira a veces la luna de los crédulos,
si rememora la alegría de su candor,
contiene lágrimas que puedan oxidar.
Pues ya que sabe transar con la codicia
y hasta escurrirle unas moléculas demás,
no puede ahora permitirse filtraciones
de su pasado de infortunio y desamor,
de un patetismo que porfía en subsistir.
En fin, sensiblerías que le brotan todavía
por hendiduras que le falta remachar.
©Juan Oriental
xenófobo sentimental por desengaños,
difunta a deslealtad mucha neurona
y reincidente para mal en la ilusión,
herido a filo de colmillos de la saña,
optó cerrar su corazón y su interés.
Se dio a la forja de un espíritu de acero,
y hoy, por hábiles caricias paga y listo.
Y manejada la ambición ajena y propia
y al afianzar ya sin soñar, su dividendo,
reconoció que la impostura es lucrativa
y el egoísmo es desarrollo personal.
Duro por dentro y carismático por fuera,
de rebotar contra su hermético criterio,
falacia y fe sufren chasqueadas su ironía.
Y si en cotejo de valores nada más,
admira a veces la luna de los crédulos,
si rememora la alegría de su candor,
contiene lágrimas que puedan oxidar.
Pues ya que sabe transar con la codicia
y hasta escurrirle unas moléculas demás,
no puede ahora permitirse filtraciones
de su pasado de infortunio y desamor,
de un patetismo que porfía en subsistir.
En fin, sensiblerías que le brotan todavía
por hendiduras que le falta remachar.
©Juan Oriental
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