Suena el sarangi y tu imagen viene a mi, vuelan con sus notas tus manos hacia las mías y juntas describen en el aire cual es el camino que hoy recorrerá el hermano sol.
Suena el sarangi y tus labios queman los míos mientras nuestros sentidos se entrelazan para imitar al viento entre las hojas de la chopera ruidosa, y nuestro río fluye aún joven y con su corriente vigorosa.
Suena el sarangi y mientras, yo adorno tu pelo con flores moradas de mi buganvilla, para que destaquen sobre tu sari naranja y seas la más bella cuando bajes por tu calle hasta la fuente que desde aquí se oye.
Suena el sarangi y su melancólica armonía te envuelve entera, y tu, orgullosa, inicias tu marcha, sin mirar a nadie, con tus ojos puestos en la lejanía, sin tan siquiera fijarte en mí, yo que no hago otra cosa que poner música a tus pasos, yo que tengo mis dedos cosidos a las cuerdas de este hermoso sarangi de madera de cerezo.
Turco
Suena el sarangi y tus labios queman los míos mientras nuestros sentidos se entrelazan para imitar al viento entre las hojas de la chopera ruidosa, y nuestro río fluye aún joven y con su corriente vigorosa.
Suena el sarangi y mientras, yo adorno tu pelo con flores moradas de mi buganvilla, para que destaquen sobre tu sari naranja y seas la más bella cuando bajes por tu calle hasta la fuente que desde aquí se oye.
Suena el sarangi y su melancólica armonía te envuelve entera, y tu, orgullosa, inicias tu marcha, sin mirar a nadie, con tus ojos puestos en la lejanía, sin tan siquiera fijarte en mí, yo que no hago otra cosa que poner música a tus pasos, yo que tengo mis dedos cosidos a las cuerdas de este hermoso sarangi de madera de cerezo.
Turco