Roque Meryn
Poeta que considera el portal su segunda casa
He vuelto a mirar tu huella en ese cristal
donde marcaste tu adiós, aquella noche
aún siento el frío de tu ausencia
que ni mil cobijas pueden darme el calor,
que tus brazos me brindaban
me sentía seguro, amado y orgulloso
ahora, mi sentimiento se esparce lentamente
como si fuese gotas de lluvia
que sólo dejan rastro de lo que fue.
donde marcaste tu adiós, aquella noche
aún siento el frío de tu ausencia
que ni mil cobijas pueden darme el calor,
que tus brazos me brindaban
me sentía seguro, amado y orgulloso
ahora, mi sentimiento se esparce lentamente
como si fuese gotas de lluvia
que sólo dejan rastro de lo que fue.
¿Mis ganas? Que decir de ellas
si ya no existen, ¡te las llevaste!
que mas me espera de esta vida
si consiente estaba que tu, si tu mujer
eras mi vida entera, mi bella flor
el tesoro mas grande y valioso
que el destino me había regalado.
si ya no existen, ¡te las llevaste!
que mas me espera de esta vida
si consiente estaba que tu, si tu mujer
eras mi vida entera, mi bella flor
el tesoro mas grande y valioso
que el destino me había regalado.
¡Y ahora que de mi!
Si soy un pobre vagabundo Confuso
de calles oscuras, sin llegar a un fin
pero muy dentro de mi, de este cuerpo
brilla una luz ténue, apenas se percibe
como si estuviera a kilómetros
pero llegaré y, abrazaré mis anhelos
y jamás dejaré que el sol caiga
detrás de mis hombros muy cansados
contemplaré sus cálidos rayos
donde ellos marcaran el final de mi destino
y al fin cobijaré por siempre la paz divina.
Si soy un pobre vagabundo Confuso
de calles oscuras, sin llegar a un fin
pero muy dentro de mi, de este cuerpo
brilla una luz ténue, apenas se percibe
como si estuviera a kilómetros
pero llegaré y, abrazaré mis anhelos
y jamás dejaré que el sol caiga
detrás de mis hombros muy cansados
contemplaré sus cálidos rayos
donde ellos marcaran el final de mi destino
y al fin cobijaré por siempre la paz divina.
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