Raúl Castillo
Poeta que considera el portal su segunda casa
El convertible rosa
Tu aliento opaca el cristal de la puerta
del asiento trasero
de un impecable convertible rosa
de bandas blancas,
mientras hago las veces de guerrero
medieval, gárgola que espada blande,
al descubierto,
sinuoso, portal del anhelo.
Profano, el rítmico jadeo,
se deshace de nuestras bocas
reclama el aire que no alcanza…
Noche sin ojos: se hace más espesa,
corteja a los astros que estallan
en suntuosa danza bacanal.
Las rodillas flaquean,
como el picoteo de un ave,
que tambalea hacia la vida.
Carnaval de un instante,
nos arropa el desmayo.
(...)
Soy farol en la calle adoquinada...
Un sol sepia que trepa la ladera.
Acercas tus húmedos labios
a un cigarrillo,
queja la ignición, cansona, ecolálica,
(la radio hace eco de una vieja
balada, ya perdida en la memoria)
ruge aquel corazón, metal enardecido,balada, ya perdida en la memoria)
que te lleva al pecho de una noche,
que como a mí, aún nos has conocido.
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