Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Esta tarde se va aromando
de repente a tabaco,
que lo ocasiona tu demora
en una excusa mía para esperarte;
la brisa que juega con mi pensamiento
y con la flor que llevo en el ojal,
me trae de pronto una fragancia a nardos,
que es la más parecida a tu presencia
delicada y tenue se trepa hasta mi sien.
El café se enfría sin endulzar
sin doblegar a mi mirada, que no se adormece,
siento el olor desde su recipiente
y el ventanal no te ha pintado, entera aún,
sólo rastros muy marcados
en ventiscas intentan hacerte real;
no aparece ese vapor que te anuncia
ni el aura iluminada que te encierra.
Se agazapa mi mirada en mi esperanza
mi corazón se estruja inmóvil,
mis manos juegan con las páginas
trazo tu nombre, en mayúsculas,
como invocándote en un rito secreto
y van apareciendo estas líneas
engarzándose hasta aparentar ser versos;
columpiándose en cuartillas
destilando tus púrpuras huellas,
sombreas un gran título
bebo café y apago la última colilla,
tu fragancia es total en cada espacio
te busco en los rincones conocidos,
en la necesidad de decirte gracias
y te marchaste sin hacerte real, otra vez.
de repente a tabaco,
que lo ocasiona tu demora
en una excusa mía para esperarte;
la brisa que juega con mi pensamiento
y con la flor que llevo en el ojal,
me trae de pronto una fragancia a nardos,
que es la más parecida a tu presencia
delicada y tenue se trepa hasta mi sien.
El café se enfría sin endulzar
sin doblegar a mi mirada, que no se adormece,
siento el olor desde su recipiente
y el ventanal no te ha pintado, entera aún,
sólo rastros muy marcados
en ventiscas intentan hacerte real;
no aparece ese vapor que te anuncia
ni el aura iluminada que te encierra.
Se agazapa mi mirada en mi esperanza
mi corazón se estruja inmóvil,
mis manos juegan con las páginas
trazo tu nombre, en mayúsculas,
como invocándote en un rito secreto
y van apareciendo estas líneas
engarzándose hasta aparentar ser versos;
columpiándose en cuartillas
destilando tus púrpuras huellas,
sombreas un gran título
bebo café y apago la última colilla,
tu fragancia es total en cada espacio
te busco en los rincones conocidos,
en la necesidad de decirte gracias
y te marchaste sin hacerte real, otra vez.
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