Monica Alejandra
Poeta adicto al portal
Eras mala compañía
y todos en voz baja lo sabían,
lo repetían hasta el hartazgo.
Toma conciencia, toma la iniciativa...
Me advertían.
Durante mucho tiempo solo escuche esas palabras.
palabras que día a día nos fueron alejando,
una separación muy pensada,
nada apresurada, sabida.
¡Te deje para no tenerte más!
Y se me hace imposible,
ya no salgo.
Te imagino en otras manos,
En otras bocas jugueteando.
Y ya no salgo para no encontrarte,
no quiero encontrar tu fragancia
embriagadora y excitante,
se hace pesado.
Me acompañaste largos años,
fuiste fiel y te extraño.
Pero hoy estoy flaqueando...
Se que estas en esa esquina,
se que podes ser mío nuevamente
Y jugar a que nunca nos dejamos.
Despacito me preparo
para ir a tu encuentro; tan esperado.
Estudio las palabras.
Tantas veces repetidas,
hasta el cansancio.
Y salgo presurosa a tu encuentro.
Camino lentamente con pasos justos.
¡Ya no aguanto!
¡Corro a tu encuentro!
Y con lágrimas en los ojos
que surcan mis mejillas,
con impotencia por no poder vivir sin vos.
¡Ya llego, falta poco…!
Me invade la alegría,
de tenerte, de sentirte, de saberte mío.
Me acerco y con ansias locas digo:
¡¡¡Un PHILLIPS MORRIS por favor!!!
Ahora si. Vuelvo a la vida.
Una vez más somos uno contra todos…
y todos en voz baja lo sabían,
lo repetían hasta el hartazgo.
Toma conciencia, toma la iniciativa...
Me advertían.
Durante mucho tiempo solo escuche esas palabras.
palabras que día a día nos fueron alejando,
una separación muy pensada,
nada apresurada, sabida.
¡Te deje para no tenerte más!
Y se me hace imposible,
ya no salgo.
Te imagino en otras manos,
En otras bocas jugueteando.
Y ya no salgo para no encontrarte,
no quiero encontrar tu fragancia
embriagadora y excitante,
se hace pesado.
Me acompañaste largos años,
fuiste fiel y te extraño.
Pero hoy estoy flaqueando...
Se que estas en esa esquina,
se que podes ser mío nuevamente
Y jugar a que nunca nos dejamos.
Despacito me preparo
para ir a tu encuentro; tan esperado.
Estudio las palabras.
Tantas veces repetidas,
hasta el cansancio.
Y salgo presurosa a tu encuentro.
Camino lentamente con pasos justos.
¡Ya no aguanto!
¡Corro a tu encuentro!
Y con lágrimas en los ojos
que surcan mis mejillas,
con impotencia por no poder vivir sin vos.
¡Ya llego, falta poco…!
Me invade la alegría,
de tenerte, de sentirte, de saberte mío.
Me acerco y con ansias locas digo:
¡¡¡Un PHILLIPS MORRIS por favor!!!
Ahora si. Vuelvo a la vida.
Una vez más somos uno contra todos…
Última edición:
::::
::