legendario
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando vengas a mí
trae cuanto puedas,
sin descuidar los mínimos detalles;
trae el cuerpo, estuche de tu alma
donde penden tus manos ávidas de caricias
y tus pechos, acople de mis palmas;
trae tu cara,
rosal en primavera;
en donde están tus labios,
manjar de mis anhelos
y tu risa destello de campanas...
Trae tus ojos;
vivaces, profundos y hechiceros;
espejos misteriosos
en donde se guarecen tus arcanos;
trae tu aliento, suspiro de un fantasma
y tu voz, un trueno en la descarga…
Trae tus armas dispuestas a batalla
y tus quejidos, de rendición la prueba;
trae tu corazón
a flor del pecho,
termómetro de amor,
encarnación del alma…
Trae todo cuanto puedas;
trae tus ganas,
tus graves subterfugios,
trae las cartas
en las que te pedía que trajeras
cuanto puedas traer,
cuando a mí vengas…
trae cuanto puedas,
sin descuidar los mínimos detalles;
trae el cuerpo, estuche de tu alma
donde penden tus manos ávidas de caricias
y tus pechos, acople de mis palmas;
trae tu cara,
rosal en primavera;
en donde están tus labios,
manjar de mis anhelos
y tu risa destello de campanas...
Trae tus ojos;
vivaces, profundos y hechiceros;
espejos misteriosos
en donde se guarecen tus arcanos;
trae tu aliento, suspiro de un fantasma
y tu voz, un trueno en la descarga…
Trae tus armas dispuestas a batalla
y tus quejidos, de rendición la prueba;
trae tu corazón
a flor del pecho,
termómetro de amor,
encarnación del alma…
Trae todo cuanto puedas;
trae tus ganas,
tus graves subterfugios,
trae las cartas
en las que te pedía que trajeras
cuanto puedas traer,
cuando a mí vengas…
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