Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Campesino de Chichen Itzá
Campesino de Chichen Itzá, de tus ramajes
de pavorreal vestidos, eres la espada
de la civilización Maya, yo a tus valles ceñido
con arrojo y gracia… Tus pirámides de marfil
las acoge el águila con faz de selva
y yo al arado portentoso de tus hortalizas,
observo que tus arboles son perlas.
Campesino de tus vergeles que son rubíes,
que nadie osara de mancillar sus latidos
porque los cuida la azucena dramaturga que creció
en los campos, en los montes con su verbena
aromática… Ahí justo huele a Maya,
donde con palmares contemplo las plumas finas
del hermoso quetzal.
Campesino pues de ese titán nunca dormido,
donde zumban los astros como si fueran memorias,
donde el corazón resuena en mi pecho
como tambor que golpeaba
un Maya hace algunos ayeres… Soy campesino
de mis dorados surcos, donde la gloria se alcanza
con un suspiro, que titila en ese pedacito de México.
Campesino de Chichen Itzá, de tus ramajes
de pavorreal vestidos, eres la espada
de la civilización Maya, yo a tus valles ceñido
con arrojo y gracia… Tus pirámides de marfil
las acoge el águila con faz de selva
y yo al arado portentoso de tus hortalizas,
observo que tus arboles son perlas.
Campesino de tus vergeles que son rubíes,
que nadie osara de mancillar sus latidos
porque los cuida la azucena dramaturga que creció
en los campos, en los montes con su verbena
aromática… Ahí justo huele a Maya,
donde con palmares contemplo las plumas finas
del hermoso quetzal.
Campesino pues de ese titán nunca dormido,
donde zumban los astros como si fueran memorias,
donde el corazón resuena en mi pecho
como tambor que golpeaba
un Maya hace algunos ayeres… Soy campesino
de mis dorados surcos, donde la gloria se alcanza
con un suspiro, que titila en ese pedacito de México.