lluviadeabril
lluvia & rain
Arquitecto de muros, de líneas rectas, matas impulsos y
entierras deseos con tu actitud renuente a criterios ajenos.
Autor de espacios, tu visión brillante no enjaula menor suspiro
-lo rechaza con prisa como si fuera veneno del llano.
Desconoces borrones, lo derrumbas todo, comienzas de nuevo
ese eterno proyecto de inflexible diseño y no tomas en
cuenta gran carencia de tiempo.
Planeador de planos, de medidas precisas y calculadas tareas.
Dibujante de rayas, ventanales cubres y a oscuras te quedas.
Diestro en tabiques e impenetrables muros, por amplias bóvedas
se te escapa la luz, despidiendo para siempre tus tardes.
Se te acaba la vida y vuelan -sin aire de tus manos los planos.
Y tú que soñabas con diseñar perfectos tus sueños en donde todo es lógico,
recto, en donde no extrañas el agua, ni luz, ni a ella, ni ella la extrañas.
Recoges variados materiales, te preparas para marcharte.
Lo encuentras todo menos el valor, esa pieza siempre te falto
para aceptar tus borrones, para admitir tus validos, humanos miedos.
Con el dedo gordo pretendes cubrir el dolor de
una vida a ciegas, medir la cercanía de un final a solas,
la realidad de no haber terminado nunca nada.
Otro comienzo, no habrá para ti,
es simplemente demasiado tarde.
Muere contigo la intriga.
¿Que sera de Ella?
entierras deseos con tu actitud renuente a criterios ajenos.
Autor de espacios, tu visión brillante no enjaula menor suspiro
-lo rechaza con prisa como si fuera veneno del llano.
Desconoces borrones, lo derrumbas todo, comienzas de nuevo
ese eterno proyecto de inflexible diseño y no tomas en
cuenta gran carencia de tiempo.
Planeador de planos, de medidas precisas y calculadas tareas.
Dibujante de rayas, ventanales cubres y a oscuras te quedas.
Diestro en tabiques e impenetrables muros, por amplias bóvedas
se te escapa la luz, despidiendo para siempre tus tardes.
Se te acaba la vida y vuelan -sin aire de tus manos los planos.
Y tú que soñabas con diseñar perfectos tus sueños en donde todo es lógico,
recto, en donde no extrañas el agua, ni luz, ni a ella, ni ella la extrañas.
Recoges variados materiales, te preparas para marcharte.
Lo encuentras todo menos el valor, esa pieza siempre te falto
para aceptar tus borrones, para admitir tus validos, humanos miedos.
Con el dedo gordo pretendes cubrir el dolor de
una vida a ciegas, medir la cercanía de un final a solas,
la realidad de no haber terminado nunca nada.
Otro comienzo, no habrá para ti,
es simplemente demasiado tarde.
Muere contigo la intriga.
¿Que sera de Ella?
© scg, todos los derechos reservados.
Última edición: