Vomitaron los fusiles
el fuego de sus entrañas,
y yerto quedó en el suelo
el rojo clavel de España.
Al borde de la cuneta
su talle roto quedaba,
bajo la luna de agosto
y los luceros del Alba.
No sé si vieron sus ojos
las sombras que se alejaban,
si con tricornios cubiertas
o si con gorras orladas.
Cuando llegó el camión
a las puertas de Granada
dijeron, a viva voz,
a los de azul, que aguardaban:
-¡Ya se acabó el -- cón,
la deuda ha sido zanjada!
Y las botellas de alcohol
de mano en mano pasaban,
alternando con el crimen,
y las doncellas violadas.
¡Hizo la barbarie estragos
aquella noche en Granada.
Mientras, desde el Albaicín,
al Sacromonte llegaba
el "Duende", que a los gitanos
dando gritos convocaba:
-¡Hijos de Egipto, venid!
¡Traed sábanas de Holanda!
¡Que han matado a Federico
y habréis de hacer su mortaja!-
Y los "calés" acudieron.
De todas partes llegaban,
temiéndole al aire oculto.
"Por las oscuras murallas
la facas y las tijeras
a remolinos brillaban".
En la cueva más profunda
que la pedriza horadaba;
la "Toná", gitana vieja,
mientras plañía su tonada,
en un bracero de broce
quemaba almendras amargas.
y se oyó a la "Siguirilla",
cómo en su almirez majaba
granos de clavo y pimienta,
laurel y canela en rama.
Lloró el martillo en el yunque,
y el fuego gimió en la fragua,
y brotó la "Soleá"
al compás de cien guitarras,
atravesando la noche
con sus agujas más largas.
Cuando la noche moría,
y la Aurora llegó áurea,
vieron subir al poeta
hasta las altas barandas:
"Barandales de la luna"
por donde el "Debél cabalga.
Recaredo
el fuego de sus entrañas,
y yerto quedó en el suelo
el rojo clavel de España.
Al borde de la cuneta
su talle roto quedaba,
bajo la luna de agosto
y los luceros del Alba.
No sé si vieron sus ojos
las sombras que se alejaban,
si con tricornios cubiertas
o si con gorras orladas.
Cuando llegó el camión
a las puertas de Granada
dijeron, a viva voz,
a los de azul, que aguardaban:
-¡Ya se acabó el -- cón,
la deuda ha sido zanjada!
Y las botellas de alcohol
de mano en mano pasaban,
alternando con el crimen,
y las doncellas violadas.
¡Hizo la barbarie estragos
aquella noche en Granada.
Mientras, desde el Albaicín,
al Sacromonte llegaba
el "Duende", que a los gitanos
dando gritos convocaba:
-¡Hijos de Egipto, venid!
¡Traed sábanas de Holanda!
¡Que han matado a Federico
y habréis de hacer su mortaja!-
Y los "calés" acudieron.
De todas partes llegaban,
temiéndole al aire oculto.
"Por las oscuras murallas
la facas y las tijeras
a remolinos brillaban".
En la cueva más profunda
que la pedriza horadaba;
la "Toná", gitana vieja,
mientras plañía su tonada,
en un bracero de broce
quemaba almendras amargas.
y se oyó a la "Siguirilla",
cómo en su almirez majaba
granos de clavo y pimienta,
laurel y canela en rama.
Lloró el martillo en el yunque,
y el fuego gimió en la fragua,
y brotó la "Soleá"
al compás de cien guitarras,
atravesando la noche
con sus agujas más largas.
Cuando la noche moría,
y la Aurora llegó áurea,
vieron subir al poeta
hasta las altas barandas:
"Barandales de la luna"
por donde el "Debél cabalga.
Recaredo