Neni, mi niña consentida, mi pequeña mimada.
Néctar terrenal, manjar de Dioses.
Musa de sueños, de melodía encantada.
Pintura surrealista, escultura sin poses.
Manager te dices ser de un joven poeta,
Que de poeta tiene, lo que de sol el cometa.
Escribes, me atrapas, me halagas, me alegras,
Más yo la vida diera por conocer a mí adorada.
Hay un alma perdida, una eterna soñadora,
Mujer interesante, buscando amante.
Y por amante no digo farsante,
Más bien algún príncipe andante.
Camuflemos este amor con letras multicolores.
Entre estrellas de mar, luces de coral.
Escribiré en la arena un verso para una sirena.
La sirena serás tú, pero solo en mi mente etérea.
Mi nombre ya lo sabes: mar sinuoso pero bello,
Relámpago nocturno, Misterioso Caballero.
¿Qué, que es lo que quiero? Yo solo deseo,
Una Diosa, una musa, para este humilde ateo.
Eres mi otra piel, eres la que siente,
Ardiente, candente, la que no miente.
Eres la que me hace escribir, mi amiga eterna.
Y sin temor a equivocarme eres la que a mi mente gobierna.
Me despido de ti con un último deseo.
Que sigas escribiendo como hasta hoy lo has hecho.
Que no te olvides de mi, querida amiga.
Y que Dios a ti te bendiga.
P.D. Un humilde regalo de tu eterno admirador.
Néctar terrenal, manjar de Dioses.
Musa de sueños, de melodía encantada.
Pintura surrealista, escultura sin poses.
Manager te dices ser de un joven poeta,
Que de poeta tiene, lo que de sol el cometa.
Escribes, me atrapas, me halagas, me alegras,
Más yo la vida diera por conocer a mí adorada.
Hay un alma perdida, una eterna soñadora,
Mujer interesante, buscando amante.
Y por amante no digo farsante,
Más bien algún príncipe andante.
Camuflemos este amor con letras multicolores.
Entre estrellas de mar, luces de coral.
Escribiré en la arena un verso para una sirena.
La sirena serás tú, pero solo en mi mente etérea.
Mi nombre ya lo sabes: mar sinuoso pero bello,
Relámpago nocturno, Misterioso Caballero.
¿Qué, que es lo que quiero? Yo solo deseo,
Una Diosa, una musa, para este humilde ateo.
Eres mi otra piel, eres la que siente,
Ardiente, candente, la que no miente.
Eres la que me hace escribir, mi amiga eterna.
Y sin temor a equivocarme eres la que a mi mente gobierna.
Me despido de ti con un último deseo.
Que sigas escribiendo como hasta hoy lo has hecho.
Que no te olvides de mi, querida amiga.
Y que Dios a ti te bendiga.
P.D. Un humilde regalo de tu eterno admirador.
Última edición:
::
::
::::
::