James Paul
Poeta asiduo al portal
Anacronizo los señuelos del engaño, y tanto más cuando
el abismo intempestivo de los días retumba en tu propia voz. Luego
ríes, y simbolizas con margaritas invisibles, los sentimientos
-ápice de tu historia- que brotan en manatial desde
ti. No vuelvas a revolcarte sin hacerlo, exhuberante al arcén
de los filos. Ya no tienes irreparable voluntad. Ya no, por el favor
que le debes al olvido, interpongas caducas banalidades entre los
entres del sueño y la vigilia.
Mientras tanto yo, vinchuco perplejidades, acorazando la invención
de palabras con el amparo de lo elevado. Pero las coartadas no son perfectas, el aleteo mariposa de tus pestañas las erosiona. Interminable,
el tiempo te acorrala en tus improvisaciones. ¿Tanto así crées en lo imposible? Deja ya de moverte y pretender. Cuando los días se hunden
en la sombra, la noche es ya vieja de nuevo. Sacropolizas, de hecho,
cada minúscula mota de polvo, y las erudiciones etéreas que palpitan
en cuerpos, aureolizan tus caderas. Imaginate las tardes inverosímiles
que hemos perdido en ningún lado, ¿y es que tanto así puedes recomponer
una figura de entre el caos? Cualquiera fuera tu respuesta, tal es la escencia que somete a mi libertad de abandonarte.
el abismo intempestivo de los días retumba en tu propia voz. Luego
ríes, y simbolizas con margaritas invisibles, los sentimientos
-ápice de tu historia- que brotan en manatial desde
ti. No vuelvas a revolcarte sin hacerlo, exhuberante al arcén
de los filos. Ya no tienes irreparable voluntad. Ya no, por el favor
que le debes al olvido, interpongas caducas banalidades entre los
entres del sueño y la vigilia.
Mientras tanto yo, vinchuco perplejidades, acorazando la invención
de palabras con el amparo de lo elevado. Pero las coartadas no son perfectas, el aleteo mariposa de tus pestañas las erosiona. Interminable,
el tiempo te acorrala en tus improvisaciones. ¿Tanto así crées en lo imposible? Deja ya de moverte y pretender. Cuando los días se hunden
en la sombra, la noche es ya vieja de nuevo. Sacropolizas, de hecho,
cada minúscula mota de polvo, y las erudiciones etéreas que palpitan
en cuerpos, aureolizan tus caderas. Imaginate las tardes inverosímiles
que hemos perdido en ningún lado, ¿y es que tanto así puedes recomponer
una figura de entre el caos? Cualquiera fuera tu respuesta, tal es la escencia que somete a mi libertad de abandonarte.