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Hoy es un día de no existir, un día que no se dibuja en la obra del pintor, ni se imagina en la mente del más grande creador, hoy es un día que no es esencia uno, no es nada y a la vez es algo, es una dimensión de lo no real, de lo no posible, de lo no creíble, donde los árboles crecen en el cielo, y las almas caminan en la tierra como visitantes de una tierra paradisíaca, paradójicamente extasiados por el olor desconocido de la desesperanza.
Hoy es un día sin cielo, en donde el polvo se arremolina cual viento y lleva con ella las cenizas de las almas impuras de los que no desean existir o viven acabados en vida, de aquéllos que vendieron lo que llaman alma y sellaron su destino en roja tinta.
Hoy es el día de lo no posible, donde los anhelos y las esperanzas se confunden en el agujero negro de lo efímero.
Hoy no existen muertos ni vivos, sólo almas errantes, distantes, que caminan en círculos, que no tienen ojos ni a la vez ningún sentido, buscando la nada, algo que no existe, que no se halla nunca, más aún ni se comunican porque en este mundo no existe eso que refleja cual espejo distorsionado el pensamiento de aquél que quiere manifestarse.
Hoy las aves no vuelan por los parajes, los animales no caminan las grandes tierras, ni los peces se desplazan en los mares.
Hoy la complejidad se pierde y se diluye en una combinación abigarrada de matices oscuros, penetrantes, perdiéndose en la más oscura eternidad, creando una atmósfera de perdición en donde el llanto no justifica la pérdida ni el más fuerte sufrimiento suple la carencia de un cuerpo sin alma, donde las heridas pierden sentido y los pasos continuos se confunden bajo la arena del olvido, creando círculos de vicio extremo.
Hoy el amor no existe, la felicidad sucumbe y los buenos deseos se sepultan bajo grandes rocas negras, más negras que la oscuridad misma, arrastrando consigo el significado de amistad.
Hoy el ser pierde su rumbo, se encoje y se oculta bajo sombra, la vista se nubla, deja de respirar y su corazón se detiene, deteniendo consigo el tiempo que lo sigue, acabando consigo con su nombre, su identidad y su misión.
Hoy dejo de existir el ¿qué?, el ¿por qué?, y el ¿para qué? y el sentido mismo de estas preguntas.
Hoy acabó todo y a la vez nada, hoy se inició el derrotismo.
Hoy es un día de no existir, un día que no se dibuja en la obra del pintor, ni se imagina en la mente del más grande creador, hoy es un día que no es esencia uno, no es nada y a la vez es algo, es una dimensión de lo no real, de lo no posible, de lo no creíble, donde los árboles crecen en el cielo, y las almas caminan en la tierra como visitantes de una tierra paradisiaca, paradójicamente extasiados por el olor desconocido de la desesperanza.
Hoy es un día sin cielo, en donde el polvo se arremolina cual viento y lleva con ella las cenizas de las almas impuras de los que no desean existir o viven acabados en vida, de aquellos que vendieron lo que llaman alma y sellaron su destino en roja tinta.
Hoy es el día de lo no posible, donde los anhelos y las esperanzas se confunden en el agujero negro de lo efímero.
Hoy no existen muertos ni vivos, solo almas errantes, distantes, que caminan en círculos, que no tienen ojos ni a la vez ningún sentido, buscando la nada, algo que no existe, que no se halla nunca, más aún ni se comunican porque en este mundo no existe eso que refleja cual espejo distorsionado el pensamiento de aquel que quiere manifestarse.
Hoy las aves no vuelan por los parajes, los animales no caminan las grandes tierras, ni los peces se desplazan en los mares.
Hoy la complejidad se pierde y se diluye en una combinación abigarrada de matices oscuros, penetrantes, perdiéndose en la más oscura eternidad, creando una atmósfera de perdición en donde el llanto no justifica la perdida ni el más fuerte sufrimiento suple la carencia de un cuerpo sin alma, donde las heridas pierden sentido y los pasos continuos se confunden bajo la arena del olvido, creando círculos de vicio extremo.
Hoy el amor no existe, la felicidad sucumbe y los buenos deseos se sepultan bajo grandes rocas negras, más negras que la oscuridad misma, arrastrando consigo el significado de amistad.
Hoy el ser pierde su rumbo, se encoje y se oculta bajo sombra, la vista se nubla, deja de respirar y su corazón se detiene, deteniendo consigo el tiempo que lo sigue, acabando consigo con su nombre, su identidad y su misión.
Hoy dejo de existir el ¿Qué?, el ¿Porqué?, y el ¿Para que? y el sentido mismo de estas preguntas.
Hoy acabo todo y a la vez nada, hoy se inicio el derrotismo.
Derotismo... esa es la palabra exacta. me gusta como te dejaste fluir y el poema en sí, me gusta y bastante por el mensaje que encierra, todo es... no negativo, sino inexistente.
Un placer leerte, saludos.
Hoy es un día de no existir, un día que no se dibuja en la obra del pintor, ni se imagina en la mente del más grande creador, hoy es un día que no es esencia uno, no es nada y a la vez es algo, es una dimensión de lo no real, de lo no posible, de lo no creíble, donde los árboles crecen en el cielo, y las almas caminan en la tierra como visitantes de una tierra paradisiaca, paradójicamente extasiados por el olor desconocido de la desesperanza.
Hoy es un día sin cielo, en donde el polvo se arremolina cual viento y lleva con ella las cenizas de las almas impuras de los que no desean existir o viven acabados en vida, de aquellos que vendieron lo que llaman alma y sellaron su destino en roja tinta.
Hoy es el día de lo no posible, donde los anhelos y las esperanzas se confunden en el agujero negro de lo efímero.
Hoy no existen muertos ni vivos, solo almas errantes, distantes, que caminan en círculos, que no tienen ojos ni a la vez ningún sentido, buscando la nada, algo que no existe, que no se halla nunca, más aún ni se comunican porque en este mundo no existe eso que refleja cual espejo distorsionado el pensamiento de aquel que quiere manifestarse.
Hoy las aves no vuelan por los parajes, los animales no caminan las grandes tierras, ni los peces se desplazan en los mares.
Hoy la complejidad se pierde y se diluye en una combinación abigarrada de matices oscuros, penetrantes, perdiéndose en la más oscura eternidad, creando una atmósfera de perdición en donde el llanto no justifica la perdida ni el más fuerte sufrimiento suple la carencia de un cuerpo sin alma, donde las heridas pierden sentido y los pasos continuos se confunden bajo la arena del olvido, creando círculos de vicio extremo.
Hoy el amor no existe, la felicidad sucumbe y los buenos deseos se sepultan bajo grandes rocas negras, más negras que la oscuridad misma, arrastrando consigo el significado de amistad.
Hoy el ser pierde su rumbo, se encoje y se oculta bajo sombra, la vista se nubla, deja de respirar y su corazón se detiene, deteniendo consigo el tiempo que lo sigue, acabando consigo con su nombre, su identidad y su misión.
Hoy dejo de existir el ¿Qué?, el ¿Porqué?, y el ¿Para que? y el sentido mismo de estas preguntas.
Hoy acabo todo y a la vez nada, hoy se inicio el derrotismo.