Ibrahim David López
Poeta asiduo al portal
En los caminos seguros
que llevan a la oscuridad
puedo ver cláramente
aquel fatídico final
repitiéndose una y otra vez
como película distorsionada
un zumbido ensordecedor
como el canto de los vampiros
haciendo festín con mi sangre
saciando su sed desbordada
junto el fétido olor de un lamento
Me encuentro escondido
en la pérdida certera
en el sitio encantado
por ángeles inversos
en el paraíso podrido
que unos llaman infierno
de piernas cruzadas sin prisa
en posición meditabunda
teniendo el abismo a mi lado
pienso dejando al pensamiento
en su eterno volar y volar
con sus alas de ave de rapiña
queriendo sin treguas devorar
los restos de algún alma perdida
Ahora estoy en mi hogar
acepto mi naturaleza fugaz
solo un pedazo de mierda más
que busca su fin en el excusado
solo un ala perdida en silencio
que se deja llevar por los vientos
hasta el agujero negro del espacio-tiempo
que ha de acabar en la línea tenue
que determina la esencia de la existencia
hoy he conocido el final del principio
he mirado fijamente los ojos del demonio
y en su cara me he carcajeado
Tu no tienes nada que enseñarme
vetusta alma que vagas con penas
en los recodos de la eternidad
no me enseñes de oscuridad
Yo soy la antítesis de la luz
no me enseñes de tu maldad
cuando mi principio es tu final
no me intentes asustar
porque el miedo me ha temido
no me des ni me quites nada
mejor únete a mi tristeza etérea
que llora el agua de mil océanos
y flamea en su vientre las llamas
de mi infierno, de tu infierno
y de millares de infiernos distintos
de los que ni siquiera tienes conciencia
Y todo gracias a este odio enamorado
que hace gala de su fuerza infinita
¡Agradeced a quien ha hecho de mi
la porquería humana que hoy habito!
Mis ojos embriagados de tinieblas
cruzan los bosques vespertinos
donde danzan las bestias y el dolor
¡Vengan y tomen de una vez
lo que por derecho les pertenece!
coman de mi carne ya inservible
para alimentarme en su maldad
y así poder vivir, eternamente
serenamente, sin más nada que desear
Tomen mi cabeza de trofeo
y dejen la sonrisa en mi semblante
agradeciendo a la bendita maldición
de sentir este odio enamorado
y todo... mujer de alma sombría
todo gracias a ti…
K.
Diciembre, 2009
que llevan a la oscuridad
puedo ver cláramente
aquel fatídico final
repitiéndose una y otra vez
como película distorsionada
un zumbido ensordecedor
como el canto de los vampiros
haciendo festín con mi sangre
saciando su sed desbordada
junto el fétido olor de un lamento
Me encuentro escondido
en la pérdida certera
en el sitio encantado
por ángeles inversos
en el paraíso podrido
que unos llaman infierno
de piernas cruzadas sin prisa
en posición meditabunda
teniendo el abismo a mi lado
pienso dejando al pensamiento
en su eterno volar y volar
con sus alas de ave de rapiña
queriendo sin treguas devorar
los restos de algún alma perdida
Ahora estoy en mi hogar
acepto mi naturaleza fugaz
solo un pedazo de mierda más
que busca su fin en el excusado
solo un ala perdida en silencio
que se deja llevar por los vientos
hasta el agujero negro del espacio-tiempo
que ha de acabar en la línea tenue
que determina la esencia de la existencia
hoy he conocido el final del principio
he mirado fijamente los ojos del demonio
y en su cara me he carcajeado
Tu no tienes nada que enseñarme
vetusta alma que vagas con penas
en los recodos de la eternidad
no me enseñes de oscuridad
Yo soy la antítesis de la luz
no me enseñes de tu maldad
cuando mi principio es tu final
no me intentes asustar
porque el miedo me ha temido
no me des ni me quites nada
mejor únete a mi tristeza etérea
que llora el agua de mil océanos
y flamea en su vientre las llamas
de mi infierno, de tu infierno
y de millares de infiernos distintos
de los que ni siquiera tienes conciencia
Y todo gracias a este odio enamorado
que hace gala de su fuerza infinita
¡Agradeced a quien ha hecho de mi
la porquería humana que hoy habito!
Mis ojos embriagados de tinieblas
cruzan los bosques vespertinos
donde danzan las bestias y el dolor
¡Vengan y tomen de una vez
lo que por derecho les pertenece!
coman de mi carne ya inservible
para alimentarme en su maldad
y así poder vivir, eternamente
serenamente, sin más nada que desear
Tomen mi cabeza de trofeo
y dejen la sonrisa en mi semblante
agradeciendo a la bendita maldición
de sentir este odio enamorado
y todo... mujer de alma sombría
todo gracias a ti…
K.
Diciembre, 2009
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