daniel_0959
Poeta recién llegado
He visto pasar a los silentes pasajeros de la noche
por la esclava puerta que nos separa,
desposeerse de sus ropajes ancestrales de pudor,
desnudarse la piel y volar,
profanar las tumbas de nuestros muertos más intermitentes,
hacerles el amor con lujuria y volar.
Volar nuevamente hacia la infinidad
y llenarse de gritos palaciegos sin sonido,
ensortijados placeres del oído que nos seducen
A llorar.
Es ahí, pájara nocturna,
en la flotante dignidad del cielo
donde se entrecruza el sudor con el miedo
y mi cuerpo de alce herido se despreocupa de la noche y sus pasajes
de sus cantos o silencios.
Donde la risa de lágrimas aparece entre nosotros
y tu cuerpo de ángel triste acaricia mis carencias.
Es ahí, inerte aprendiz de ave,
donde el sol se abre caminos entre la oscuridad de la noche
y donde pasajeros como nosotros rompen el silencio con silencio
y se aproximan a la muerte más bella.
por la esclava puerta que nos separa,
desposeerse de sus ropajes ancestrales de pudor,
desnudarse la piel y volar,
profanar las tumbas de nuestros muertos más intermitentes,
hacerles el amor con lujuria y volar.
Volar nuevamente hacia la infinidad
y llenarse de gritos palaciegos sin sonido,
ensortijados placeres del oído que nos seducen
A llorar.
Es ahí, pájara nocturna,
en la flotante dignidad del cielo
donde se entrecruza el sudor con el miedo
y mi cuerpo de alce herido se despreocupa de la noche y sus pasajes
de sus cantos o silencios.
Donde la risa de lágrimas aparece entre nosotros
y tu cuerpo de ángel triste acaricia mis carencias.
Es ahí, inerte aprendiz de ave,
donde el sol se abre caminos entre la oscuridad de la noche
y donde pasajeros como nosotros rompen el silencio con silencio
y se aproximan a la muerte más bella.
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