Alba clara
Poeta adicto al portal
A lomos de mi caballo
del color blanco más blanco,
voy recorriendo el camino
que lleva hasta la montaña.
El viento enreda mi pelo
alrededor de mi cara
mientras de mis labios surge
la melodía más suave.
Al tiempo que una sonrisa
va embriagando mi alma,
es dulce como miel pura
tranquila como agua clara.
En la cima de la loma
se detiene mi caballo,
le acaricio con ternura
a la vez que descabalgo.
No lo condujeron riendas,
mis manos no lo guiaron,
pero el conoce el camino
que deben seguir sus pasos.
Y me mira con ternura
cuándo me acerco a su cara,
para agradecer callada
la complicidad que emana.
Y en la cima de la loma
juntos los dos respiramos,
yo me he sentado en la hierba
mientras a mi lado el pasta.
El conoce de mis sueños
yo conozco su mirada,
cuando sacude sus crines
que brillan como la plata.
Tal parece que dijera
Hay que ver cómo le extraña,
Y yo sonrío,
entre triste y esperanzada.
Como le cuento que ahora
con su presencia me basta
para respirar la paz
que de la montaña emana.
Tan solo cierro los ojos
Y voy dejando que el alma
se me llene de ternura
hasta que oiga su llamada.
del color blanco más blanco,
voy recorriendo el camino
que lleva hasta la montaña.
El viento enreda mi pelo
alrededor de mi cara
mientras de mis labios surge
la melodía más suave.
Al tiempo que una sonrisa
va embriagando mi alma,
es dulce como miel pura
tranquila como agua clara.
En la cima de la loma
se detiene mi caballo,
le acaricio con ternura
a la vez que descabalgo.
No lo condujeron riendas,
mis manos no lo guiaron,
pero el conoce el camino
que deben seguir sus pasos.
Y me mira con ternura
cuándo me acerco a su cara,
para agradecer callada
la complicidad que emana.
Y en la cima de la loma
juntos los dos respiramos,
yo me he sentado en la hierba
mientras a mi lado el pasta.
El conoce de mis sueños
yo conozco su mirada,
cuando sacude sus crines
que brillan como la plata.
Tal parece que dijera
Hay que ver cómo le extraña,
Y yo sonrío,
entre triste y esperanzada.
Como le cuento que ahora
con su presencia me basta
para respirar la paz
que de la montaña emana.
Tan solo cierro los ojos
Y voy dejando que el alma
se me llene de ternura
hasta que oiga su llamada.
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