Aprendiz de Lunas
Poeta que considera el portal su segunda casa
Espina
Mi camino se encontró un amanecer,
a una rosa aun siendo bella y ya sin vida,
con los ojos a mis labios la acerqué
y en el alma de algún beso fue prendida.
a una rosa aun siendo bella y ya sin vida,
con los ojos a mis labios la acerqué
y en el alma de algún beso fue prendida.
Era un día de Diciembre, yo lloré,
mas el cielo era un violín sin melodía.
Pobre flor, que la arrancaron del dintel
que a la tierra en su hermosura sostenía.
mas el cielo era un violín sin melodía.
Pobre flor, que la arrancaron del dintel
que a la tierra en su hermosura sostenía.
Era un día de Diciembre y yo cumplí,
la promesa de escribirle esta poesía.
Hoy la rosa ha suspirado en mi interior,
regalándome su espina de por vida.
la promesa de escribirle esta poesía.
Hoy la rosa ha suspirado en mi interior,
regalándome su espina de por vida.
Ricardo Martell
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