AMANT
Poeta adicto al portal
Como un lirio tronchado;
como una espina
que defendía cual soldado
una fortaleza de sublime belleza,
un palacio en cuya más alta torre
vivía una alada princesa
que volar no sabía; así era...
Cual copo de nieve,
que sobre el suelo se suicida,
álgido y lívido,
sangrando diáfanos humores;
tal como una fantasía irrealizable;
un hijo no concebido
que se precipitó por alguna cloaca,
que sólo fue una versánica idea;
solitaria, sin inocencia ni presencia,
así era...
Noche eterna, cuyas lágrimas estelares,
fosilizadas, se derramaban;
que del suelo la sed insaciable
calmar intentaban;
arma homicida;
cobarde revolución;
un autómata deambulando por la vida;
una inexistente existencia
tan fútil como vacía,
contaminada, quimérica, impía;
un haz de lobreguez hecho,
así era, sin vos,
antes de ti, amor.
Y, de pronto, mi esencia,
dulce fragancia,
flor de seda,
mariposa agreste,
hálito de vida,
luz divina,
aljaba de sueños
que flechaban el cielo,
recipiente donde el edén, líquido,
tus besos vertían;
lo que era,
o sólo creyó ser, más no fue...
Acrisolada, renovada,
resucitada, rejuvenecida,
Ícaro tocando el Sol,
Prometeo en tu fuego...,
victorioso Perseo en las alas de tu alma;
pegaso de etéreo alabastro;
ensoñada y liberta y extática y exaltada,
así me siento, desde que estoy,
de ti, enamorada
desde que tu amor descubrí,
ese que náyade te vuelve a veces,
y otras, oréade, andríade o alseide...
Es el amor esa fuerza, esa energía...
que cambia de forma y transforma,
que brinda a la vez demencia y sabiduría,
que me ha transmutado en Diana, en amazona,
que trueca la tristeza en alegría,
la muerte en vida,
que jamás cesa, que no acaba,
que no termina,
que germina en el alma
y de besos de luz se alimenta,
que me ata y me libera,
que me duerme y me despierta...;
la más onírica realidad
que define mi sentir
y da sentido a ser
¡Soy de ti!
como una espina
que defendía cual soldado
una fortaleza de sublime belleza,
un palacio en cuya más alta torre
vivía una alada princesa
que volar no sabía; así era...
Cual copo de nieve,
que sobre el suelo se suicida,
álgido y lívido,
sangrando diáfanos humores;
tal como una fantasía irrealizable;
un hijo no concebido
que se precipitó por alguna cloaca,
que sólo fue una versánica idea;
solitaria, sin inocencia ni presencia,
así era...
Noche eterna, cuyas lágrimas estelares,
fosilizadas, se derramaban;
que del suelo la sed insaciable
calmar intentaban;
arma homicida;
cobarde revolución;
un autómata deambulando por la vida;
una inexistente existencia
tan fútil como vacía,
contaminada, quimérica, impía;
un haz de lobreguez hecho,
así era, sin vos,
antes de ti, amor.
Y, de pronto, mi esencia,
dulce fragancia,
flor de seda,
mariposa agreste,
hálito de vida,
luz divina,
aljaba de sueños
que flechaban el cielo,
recipiente donde el edén, líquido,
tus besos vertían;
lo que era,
o sólo creyó ser, más no fue...
Acrisolada, renovada,
resucitada, rejuvenecida,
Ícaro tocando el Sol,
Prometeo en tu fuego...,
victorioso Perseo en las alas de tu alma;
pegaso de etéreo alabastro;
ensoñada y liberta y extática y exaltada,
así me siento, desde que estoy,
de ti, enamorada
desde que tu amor descubrí,
ese que náyade te vuelve a veces,
y otras, oréade, andríade o alseide...
Es el amor esa fuerza, esa energía...
que cambia de forma y transforma,
que brinda a la vez demencia y sabiduría,
que me ha transmutado en Diana, en amazona,
que trueca la tristeza en alegría,
la muerte en vida,
que jamás cesa, que no acaba,
que no termina,
que germina en el alma
y de besos de luz se alimenta,
que me ata y me libera,
que me duerme y me despierta...;
la más onírica realidad
que define mi sentir
y da sentido a ser
¡Soy de ti!
Última edición: