Qalat Chabir
Poeta que considera el portal su segunda casa
Aquel día te reconocí en unos poemas de amor
embargados por no tener destinatario;
me adentré en la selva incierta
de tus ojos de pantera celosa
buscando una herida mortal
que me causara el zarpazo de tus versos.
Quise que con el sacrificio de una amante
me salvaras de la cruz más espinosa;
pero no pudo ser,
-nada es más injusto que unos
bolsillos llenos de olvido-.
Cayó la negrura más intensa sobre nosotros;
sin misericordia, mis pecados me hicieron
conocer el infierno de la incomprensión
y del abandono.
Pero reconozco que en este viaje tan incierto
el perdedor he sido yo,
porque una vez visto el libro de tus secretos
más profundos donde la palabra amor
se escribe con mayúsculas,
el paraíso está en ti y en todo lo que amas.
Exiliado ya, sólo me queda recordar
tu vientre desnudo desde donde partían
todos mis besos - aliados de tu piel serena-
conquistando tus cimas más nevadas,
las desembocaduras de tus ríos de mieles
por donde navegaba sin miedo al despropósito.
De todo lo prohibido para mí,
me quedo contigo, con tus escritos,
con tu forma de querer a pesar de mi incumplimiento,
me quedo hasta con tu semblante
de incomodidad cuando me acercaba a destiempo
sin decirte nada.
embargados por no tener destinatario;
me adentré en la selva incierta
de tus ojos de pantera celosa
buscando una herida mortal
que me causara el zarpazo de tus versos.
Quise que con el sacrificio de una amante
me salvaras de la cruz más espinosa;
pero no pudo ser,
-nada es más injusto que unos
bolsillos llenos de olvido-.
Cayó la negrura más intensa sobre nosotros;
sin misericordia, mis pecados me hicieron
conocer el infierno de la incomprensión
y del abandono.
Pero reconozco que en este viaje tan incierto
el perdedor he sido yo,
porque una vez visto el libro de tus secretos
más profundos donde la palabra amor
se escribe con mayúsculas,
el paraíso está en ti y en todo lo que amas.
Exiliado ya, sólo me queda recordar
tu vientre desnudo desde donde partían
todos mis besos - aliados de tu piel serena-
conquistando tus cimas más nevadas,
las desembocaduras de tus ríos de mieles
por donde navegaba sin miedo al despropósito.
De todo lo prohibido para mí,
me quedo contigo, con tus escritos,
con tu forma de querer a pesar de mi incumplimiento,
me quedo hasta con tu semblante
de incomodidad cuando me acercaba a destiempo
sin decirte nada.
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