Ella miró hacia el precipicio, hacia las montañas nevadas que los observaban desde lejos. Había lágrimas en sus ojos, y Oliver sabía que eran culpa suya. Deslizó su mano hacia su pálida mejilla, donde un leve color rojizo se transparentaba en la superficie. Elisa lo miró a los ojos, y le dijo:
¿Por qué?sus ojos estaban ahora empapados en lágrimas, parecía que en cualquier momento fuese a empezar a gritar y llorar desconsoladamente. Oliver sentía como si sólo un abrazo suyo pudiese consolar el dolor de esa masa inestable, pero sabía también que una palabra suya podía causar un dolor mucho mayor a ese.
Sabes que <<te quiero>>, pensó, moría de ganas por decírselocuando tomo una decisión, la llevo a cabo. Lo siento, pero no podemos estar juntos, lo siento.
Él la miró a la cara como si pudiese aislarla de todo ese mundo que la dañaba con sólo esa mirada. Ella, en cambio, estalló en odio.
¡A Alaska! ¡Te vas a Alaska! ¿Es que estas loco acaso? Alaska ¡eso está tan lejos! ¡No te volveré a ver! ¡No te volveré a ver!sus lagrimas corrían ahora por sus cara, roja de rabia, rabia porque lo quería, y en parte porque sabía que lo que estaba diciendo era algo muy profundo y que de haber sido cualquier otra persona se hubiese guardado por orgullo. Pero era él, era él y habían compartido tantas cosas juntos que quizás mentirle en ese momento le hiciese sentir que se alejaba un paso más de esos momentos. Quizás, y solo quizás, su verdadero miedo provenía del hecho de que ahora esos pequeños momentos de duda en que pensaba que se alejaba de él un micromilímetro se hacían realidad: Oliver se iba, se iba lejos, a Alaska, y no lo volvería a ver.
Lloró. Lloró por última vez, él la abrazó fuerte por encima de sus brazos para evitar que se pusiese a gritar y a golpear al aire, hundiendo su nariz en el pelo anaranjado y mirando a esos ojos que sólo a veces se veían verdes, en los momentos de más felicidad de Elisa. Esos momentos que habían compartido juntos, tantos tantos, tantos habían sido momentos en que parecían caer del cielo gotitas de felicidad, que se depositaban sobre ella y que él disfrutaba viendo fundirse con su piel clara, hundiéndose en sus sentimientos y llenándola de verdadera alegría. Pero ahora todo eso se acababa. No más momentos juntos, y sólo recuerdos que lo atormentasen y que no, ¿qué decía? Él lo había escogido, era a ella a quien los recuerdos iban a dolerle mucho más. Su rostro estaba hundido en el pecho de él, buscando cobijo entre esos conocidos brazos, que tanto la habían consolado incluso sin saberlo. Un lugar de paz en el mundo, un lugar de felicidad. Oliver era su lugar, el único al que pertenecía y al que quería pertenecer. ¡Malditos sentimientos que la atormentaban de aquel modo! Se preguntaba para qué servían en aquel momento, ¿para qué? No podía odiarlo más de lo que lo hacía, pero tampoco dejar de hacerlo. Sentía miedo por que llegase el momento en que él la apartase y se tuviese que ir. Pensó en que quizás lo estuviese deseando, así que presionó su cuerpo contra el de Oliver una vez más, por última vez, y se le hizo demasiado corta. Dolía, dolía mucho alejarse de él, pero a él también le dolía cada milímetro que sus cuerpos se despegaban. Ahora era él quien lloraba. Sus ojos tenían lágrimas, y no la miraba a la cara. << ¡Qué parecidos somos!>>, pensó, e hizo un esfuerzo porque esas lágrimas no alargasen más ese momento en el que sentía que la perdía, que perdía a Elisa. Calmado de nuevo, la sujetó por los hombros y se agachó un poco para mirarla. Le dijo:
Adiós, Elisa, no nos volveremos a ver, pero nunca olvidaré lo que sentí en ninguno de esos momentossu voz se atascó el la garganta, pero fingió que no ocurría y siguió hablando. Has sido muy importante para mí.
Oliver acabó de pronunciar esas palabras con un amargo dolor en su interior. Final. Se acabó. Pum. Una puerta que se cerraba. Una puerta que él cerraba.
Elisa sentía lo mismo. Pero no era ella quien cerraba la puerta, ella pensaba que quedaba mucho camino por delante hasta llegar a esa puerta, pero resultó estar demasiado cerca y golpearla con fuerza.
Adióslogró decir. Sabes que tú también lo eres para mí, y lamento que no quieras serlo más. Lo sientopidió perdón por algo que no había hecho, solo para intentar cerrar esa ventana que había en su corazón y que solo él tenía derecho a observar, solo para levantar el muro que había existido hasta entonces para el resto del mundo pero no para él.
Mil cosas se hubiesen dicho ambos en ese momento, pero no lo hicieron. Hubiesen sido inútiles, sólo las hubiesen dicho para alargar el momento, su último momento. Fuese como fuese, por muy doloroso que resultase, ese era su momento, y era más importante que el más feliz que pudiera vivir alguno de ellos con cualquier otra persona, por el simple hecho de estar juntos, aunque sólo fuese en parte. Se separaban.
Inspirado por el que podria ser el nuevo centro de mi mundo.
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Si cuelgo esto es porque cuando lo escribí una duda me asaltó. He escuchado en numerosos sitios que la forma de pensar de un hombre es distinta a la de una mujer, y que sería difícil si no imposible que uno comprendiese el pensamiento del otro. Otros dicen que no es tan complicado, que no se diferencian tanto pero ese no es el tema que aquí se podría resolver xD. Yo soy mujer y me pregunto si creéis que el pensamiento de Oliver es acertado, si un hombre pensaría de este modo. Pregunto a mujeres y a hombres, y pido que no tengáis piedad a la hora de contestar.
Gracias por leer ^^.
¿Por qué?sus ojos estaban ahora empapados en lágrimas, parecía que en cualquier momento fuese a empezar a gritar y llorar desconsoladamente. Oliver sentía como si sólo un abrazo suyo pudiese consolar el dolor de esa masa inestable, pero sabía también que una palabra suya podía causar un dolor mucho mayor a ese.
Sabes que <<te quiero>>, pensó, moría de ganas por decírselocuando tomo una decisión, la llevo a cabo. Lo siento, pero no podemos estar juntos, lo siento.
Él la miró a la cara como si pudiese aislarla de todo ese mundo que la dañaba con sólo esa mirada. Ella, en cambio, estalló en odio.
¡A Alaska! ¡Te vas a Alaska! ¿Es que estas loco acaso? Alaska ¡eso está tan lejos! ¡No te volveré a ver! ¡No te volveré a ver!sus lagrimas corrían ahora por sus cara, roja de rabia, rabia porque lo quería, y en parte porque sabía que lo que estaba diciendo era algo muy profundo y que de haber sido cualquier otra persona se hubiese guardado por orgullo. Pero era él, era él y habían compartido tantas cosas juntos que quizás mentirle en ese momento le hiciese sentir que se alejaba un paso más de esos momentos. Quizás, y solo quizás, su verdadero miedo provenía del hecho de que ahora esos pequeños momentos de duda en que pensaba que se alejaba de él un micromilímetro se hacían realidad: Oliver se iba, se iba lejos, a Alaska, y no lo volvería a ver.
Lloró. Lloró por última vez, él la abrazó fuerte por encima de sus brazos para evitar que se pusiese a gritar y a golpear al aire, hundiendo su nariz en el pelo anaranjado y mirando a esos ojos que sólo a veces se veían verdes, en los momentos de más felicidad de Elisa. Esos momentos que habían compartido juntos, tantos tantos, tantos habían sido momentos en que parecían caer del cielo gotitas de felicidad, que se depositaban sobre ella y que él disfrutaba viendo fundirse con su piel clara, hundiéndose en sus sentimientos y llenándola de verdadera alegría. Pero ahora todo eso se acababa. No más momentos juntos, y sólo recuerdos que lo atormentasen y que no, ¿qué decía? Él lo había escogido, era a ella a quien los recuerdos iban a dolerle mucho más. Su rostro estaba hundido en el pecho de él, buscando cobijo entre esos conocidos brazos, que tanto la habían consolado incluso sin saberlo. Un lugar de paz en el mundo, un lugar de felicidad. Oliver era su lugar, el único al que pertenecía y al que quería pertenecer. ¡Malditos sentimientos que la atormentaban de aquel modo! Se preguntaba para qué servían en aquel momento, ¿para qué? No podía odiarlo más de lo que lo hacía, pero tampoco dejar de hacerlo. Sentía miedo por que llegase el momento en que él la apartase y se tuviese que ir. Pensó en que quizás lo estuviese deseando, así que presionó su cuerpo contra el de Oliver una vez más, por última vez, y se le hizo demasiado corta. Dolía, dolía mucho alejarse de él, pero a él también le dolía cada milímetro que sus cuerpos se despegaban. Ahora era él quien lloraba. Sus ojos tenían lágrimas, y no la miraba a la cara. << ¡Qué parecidos somos!>>, pensó, e hizo un esfuerzo porque esas lágrimas no alargasen más ese momento en el que sentía que la perdía, que perdía a Elisa. Calmado de nuevo, la sujetó por los hombros y se agachó un poco para mirarla. Le dijo:
Adiós, Elisa, no nos volveremos a ver, pero nunca olvidaré lo que sentí en ninguno de esos momentossu voz se atascó el la garganta, pero fingió que no ocurría y siguió hablando. Has sido muy importante para mí.
Oliver acabó de pronunciar esas palabras con un amargo dolor en su interior. Final. Se acabó. Pum. Una puerta que se cerraba. Una puerta que él cerraba.
Elisa sentía lo mismo. Pero no era ella quien cerraba la puerta, ella pensaba que quedaba mucho camino por delante hasta llegar a esa puerta, pero resultó estar demasiado cerca y golpearla con fuerza.
Adióslogró decir. Sabes que tú también lo eres para mí, y lamento que no quieras serlo más. Lo sientopidió perdón por algo que no había hecho, solo para intentar cerrar esa ventana que había en su corazón y que solo él tenía derecho a observar, solo para levantar el muro que había existido hasta entonces para el resto del mundo pero no para él.
Mil cosas se hubiesen dicho ambos en ese momento, pero no lo hicieron. Hubiesen sido inútiles, sólo las hubiesen dicho para alargar el momento, su último momento. Fuese como fuese, por muy doloroso que resultase, ese era su momento, y era más importante que el más feliz que pudiera vivir alguno de ellos con cualquier otra persona, por el simple hecho de estar juntos, aunque sólo fuese en parte. Se separaban.
Inspirado por el que podria ser el nuevo centro de mi mundo.
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Si cuelgo esto es porque cuando lo escribí una duda me asaltó. He escuchado en numerosos sitios que la forma de pensar de un hombre es distinta a la de una mujer, y que sería difícil si no imposible que uno comprendiese el pensamiento del otro. Otros dicen que no es tan complicado, que no se diferencian tanto pero ese no es el tema que aquí se podría resolver xD. Yo soy mujer y me pregunto si creéis que el pensamiento de Oliver es acertado, si un hombre pensaría de este modo. Pregunto a mujeres y a hombres, y pido que no tengáis piedad a la hora de contestar.
Gracias por leer ^^.
:: lo siento... que significa esto? xD. vale, soy algo cortita.. por favor, una explicacion >_<.