Esta carne que fue

Vevero

Poeta reconocida en el portal
Esta carne que fue
cándida y trémula,
que al roce de tu mano se ha convertido
en un bastión de placeres escondidos,
hoy te llama, te grita y te implora.

Este cuerpo que fue
eros y tánatos
de tu cuerpo dolido y agotado,
fue remanso, siempre bienvenido,
de tus labios dulces y atrevidos.

Y mis labios que fueron
siempre tuyos,
peregrinando hasta tu última frontera
hoy se quiebran, estériles,
al silencio
y quedan suspendidos en la espera.
 
Última edición:
Esta carne que fue
cándida y trémula,
que al roce de tu mano se ha convertido
en un bastión de placeres escondidos,
hoy te llama, te grita y te implora.

Este cuerpo que fue
eros y tánatos
de tu cuerpo dolido y agotado,
fue remanso, siempre bienvenido,
de tus labios dulces y atrevidos.

Y mis labios que fueron
siempre tuyos,
peregrinando hasta tu última frontera
hoy se quiebran, estériles,
al silencio
y quedan suspendidos en la espera.

Siempre un placer leerte
un abrazo
Rosario
 
El tiempo nos condiciona amiga, pero en cualquier sitio donde algo hubo, algo queda. Precioso poema.Eres una artista de la palabra
Mil besos
 
Hola vevero, lindo escrito que deja sentir mucha nostalgia por esa espera tan desesperante, envuelta en tantos recuerdos y sensaciones.

Feliz dia.
 
Hola Vevero, noble poeta,romanticos versos de una ausencia pasajera, me imagino por lo bello recién vivido, que necesita una tregua, una espera, y en el reencuentro brillarán de nuevo las horas y el paisaje de ese amor, a pintarse, de nuevo, con imagenes, figuras, otros versos y un nuevo poema. Gracias por permitirme comentar. Respetuosamente te saluda, Crimolem, deseandote un nuevo año lleno de entusiasmo y mucha felicidad.
 
Esta carne que fue
cándida y trémula,
que al roce de tu mano se ha convertido
en un bastión de placeres escondidos,
hoy te llama, te grita y te implora.

Este cuerpo que fue
eros y tánatos
de tu cuerpo dolido y agotado,
fue remanso, siempre bienvenido,
de tus labios dulces y atrevidos.

Y mis labios que fueron
siempre tuyos,
peregrinando hasta tu última frontera
hoy se quiebran, estériles,
al silencio
y quedan suspendidos en la espera.


un poema que es bello por esa luminosidad de fondo que deja descansar la respuesta en una segunda vos.
 
Esta carne que fue
cándida y trémula,
que al roce de tu mano se ha convertido
en un bastión de placeres escondidos,
hoy te llama, te grita y te implora.

Este cuerpo que fue
eros y tánatos
de tu cuerpo dolido y agotado,
fue remanso, siempre bienvenido,
de tus labios dulces y atrevidos.

Y mis labios que fueron
siempre tuyos,
peregrinando hasta tu última frontera
hoy se quiebran, estériles,
al silencio
y quedan suspendidos en la espera.

Bellísimo. Sin más.
Ha sido un placer haber descubierto este exquisito poema tuyo, Vero. Te mando todas mis estrellas.Besitos, Estre.
 
Esta carne que fue
cándida y trémula,
que al roce de tu mano se ha convertido
en un bastión de placeres escondidos,
hoy te llama, te grita y te implora.

Este cuerpo que fue
eros y tánatos
de tu cuerpo dolido y agotado,
fue remanso, siempre bienvenido,
de tus labios dulces y atrevidos.

Y mis labios que fueron
siempre tuyos,
peregrinando hasta tu última frontera
hoy se quiebran, estériles,
al silencio
y quedan suspendidos en la espera.



¡Precioso!
En ritmo y contenido es un hermoso poema que se lee con inmenso placer. Me encantó!
Estrellas y besos
 
Esta carne que fue
cándida y trémula,
que al roce de tu mano se ha convertido
en un bastión de placeres escondidos,
hoy te llama, te grita y te implora.

Este cuerpo que fue
eros y tánatos
de tu cuerpo dolido y agotado,
fue remanso, siempre bienvenido,
de tus labios dulces y atrevidos.

Y mis labios que fueron
siempre tuyos,
peregrinando hasta tu última frontera
hoy se quiebran, estériles,
al silencio
y quedan suspendidos en la espera.

Excelente y hermoso
un abrazo y estrellas
Rosario
 
Esta carne que fue
cándida y trémula,
que al roce de tu mano se ha convertido
en un bastión de placeres escondidos,
hoy te llama, te grita y te implora.

Este cuerpo que fue
eros y tánatos
de tu cuerpo dolido y agotado,
fue remanso, siempre bienvenido,
de tus labios dulces y atrevidos.

Y mis labios que fueron
siempre tuyos,
peregrinando hasta tu última frontera
hoy se quiebran, estériles,
al silencio
y quedan suspendidos en la espera.

Hola Vevero, lindos versos de espera y esperenza. Saludos
¡SONRIE!
 

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