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el sí en el tiempo...

Francisco Lechuga Mejia

Poeta que no puede vivir sin el portal
Es el tiempo amor, el tiempo ya no viene como el de antes. El tiempo de aquellos nuestros tiempos era muy condescendiente y divertido. Venía envuelto en papel de fiesta el día de reyes y con celofán transparente el día de novios ¿y qué me dices de los intercambios en el colegio? El tiempo nos quería y tardaba, tardaba, tardaba ansias en llegar y cuando llegaba se metía entre las manos; el papel volaba, lo ojos se iluminaban, un abrazo, dos, tres y todo sucedía en un santiamén. Y después de ahí, una eternidad al cumpleaños y dos más a la navidad y el fin de año.

Los años eran años ya que los meses respetaban serios y formales cada veinticuatro horas de cada uno de los siete días. El tiempo no se media por semanas, el viernes era sólo un viernes de ver qué hacemos y el sábado y el domingo tiempo muerto para amarnos o disgustarnos y abrazar por la colonia los hombros de los amigos y; ¿cuántos somos?; tú aquí, tú allá ¿todos listos? Y arrancar con el partido del siglo ¿cuántos siglos? cuántos partidos, no tengo ni idea, pero todos jugados como si en ello se fuera la vida, todos tan bien jugados que jamás se perdió ni uno.

No me digas que no recuerdas las medias horas de amarnos, el preámbulo lo hacíamos en el patio, en la escuela, en la miscelánea de la esquina, por las calles y las avenidas y en ocasiones en el camión que no avanzaba, cuando había que hacer mandados y en la tienda siempre nos tardaban, por más rápido que le dábamos a los pasos el camino era el mismo pero el tiempo era encabronadamente eterno y después ¡ay! después; mirarnos a los ojos y dejar que ellos hicieran el plan completo, y luego a solas, los dos minutos apresuradamente largos que tardaba nuestra ropa en caer por el piso. Ahora creo que cada beso era como un parpadeo pero de tanto besarnos sabía a uno sólo, ay amor y después, después el sexo apresurado en esa insolente media hora que se iba como agua en la garganta, la respiración que no cedía, el trac trac de la cama amortiguado por la almohada, nuestros cuerpos hechos nudos, uno, dos, tres gemidos y los ojos más que en blanco, después, el gritar al unísono te amo y también al unísono los fuegos de artificio que tronaban sin importar que afuera tus hermanos, nuestros padres, los vecinos o los cuervos que desde el alambrado buscaban asombrados los brillos de nuestros ojos, nos vieran o nos escucharan.

Es el tiempo amor, el tiempo que nos ha jugado la partida sin mostrar indicios de que guardaba el as bajo la manga. Y mira, si te digo que ahora estas hermosa es que estas hermosa, si te digo que tu cuerpo es el de antes es porque así te amo; como antes, mis ojos y el corazón no le hicieron caso al tiempo, te veo bella, te amo bella.

Ahora, el tiempo no alcanza para nada, uno entra al supermercado y todo caro, los kilos de fruta siguen siendo kilos, los metros de tela metros, la talla 32 de antes ahora es 38, pero eso si se justifica, lo que no tiene pendón es que el tiempo es así de pequeño y tan caro como el salmón que ahora es de granja, tan minúsculo y caro como el azafrán, tan adulterado como la leche, eso sí, el poco de tiempo que tienes se lo terminan en las filas de la caja y ya no digamos si hay que devolver algo, uno carraspea, tamborilea los dedos en el mostrador, hacer que el tacón del pie izquierdo se impaciente sobre el suelo y nada, se consumen todo nuestro tiempo sin miramiento, ves el reloj y ya no queda nada, nada, nada; hay que apresurarse al estacionamiento y ahí como impuesto adquirido se consumen lo que resta del maldecido tiempo que no alcanza ni para el saludo a los vecinos.

Es el tiempo amor, antes pasaba y pasaba y uno lo esperaba, ahora no se sabe ni por dónde llega, pero se queda alrededor de la cintura, en el brillo del cuero cabelludo y a los más afortunados se les queda en lo blanco del cabello, se queda en los retratos y en los buenos o malos recuerdos, en la mesita de la recamara que pide clemencia y por apego no le damos sepultura ¡ah! Pero donde siempre nos acompaña es en el carnet de identidad y en el espejo. ¿Hace cuánto ya qué nos amamos? lo ves, no es fácil recordar una fecha, yo te amo de toda la vida, creo que, desde antes, y cada que te miro con tus piernas delgadas, bellas, tornadas, con tu rostro sereno lleno de luz y de vida, cuando te tomo la mano de quinceañera es cuando no le presto atención al tiempo, mis ojos se divorciaron de él hace mucho, yo te veo igual que aquel día adolescente en el que a la pregunta de mi vida me dijiste que sí.

Due... en algún lugar del tiempo
 
Última edición:
Va... que te puedo decir poeta, maravillosamente encantador, hermosa prosa en donde manifiestas tu amor como el primer día en que la conociste a ella, me quede con un nudo en la garganta........ Pero sí, el tiempo ya ni sabemos de donde viene cuando antes nos sentábamos a esperarlo.
Todo un honor recorrer tan hermosa prosa.
Un abrazo y mis estrellas desde mi bella tierra.
 
Poeta; el tiempo del amor es eterno, nunca se midió; solamente el mundo que lo envuelve es quien no se detiene y suma caídas y antojos raros, tantas veces indescifrables, pero aquellos 15 años de la lenta urgencia siguen vivos, estáticos, imperecederos. Otra vez como tantas me voy con la armonía que dejas en tus prosas y/o poesías.
Un gran abrazo y el mejor de los años.

Daniel
 
Excelente prosa ,como nos tiene acostumbrados, es un honor pasar por sus líneas.
Un abrazo,
BESIE
 
Poeta; el tiempo del amor es eterno, nunca se midió; solamente el mundo que lo envuelve es quien no se detiene y suma caídas y antojos raros, tantas veces indescifrables, pero aquellos 15 años de la lenta urgencia siguen vivos, estáticos, imperecederos. Otra vez como tantas me voy con la armonía que dejas en tus prosas y/o poesías.
Un gran abrazo y el mejor de los años.

Daniel

mil gracias por pasar poeta un abrazo fuerte
 
"...el viernes era sólo un viernes de a ver que hacemos y el sábado y domingo tiempo muerto para amarnos.....No me digas que no recuerdas las medias horas de amarnos..."

Diga lo que diga, el sabe la respuesta que ella lleva dentro ( y a veces no se confiesan para despistar) porque momentos quinceañeros de éstos no se olvidan, especialmente cuando se guardan en esa mesita amarraditos con el “te amo” aunque sea con un moño de ésos apresurados.

Me ha encanto.. Y sí, se me ha enfriado el café de tanto suspiro.

Te felicito con un abrazo.
 
Un fiel retrato del paso del tiempo y de còmo lo vivimos y sentimos a medida que pasan los años. Conservar el mismo amor a travès de èl, siempre serà un milgro.

Un gusto detenerme en tus letras.

Cordiales saludos
 
Hermosa Prosa, Frank: "Si te dijo que eres bella como antes, es porque así te amo, como antes..."; ó "...Yo te amo de toda la vida; creo que desde antes...".

Frank: No hay mas que decir, envuelta en tu prosa hay "algo" que se hace eterno, en este efímero tiempo...

Es el tiempo amor, el tiempo que ya no viene como el de antes. El tiempo de aquellos nuestros tiempos era muy condescendiente y divertido, venía envuelto en papel de fiesta el día de reyes, y en celofán transparente el día de novios, ¿y qué me dices de los intercambios en el colegio?, el tiempo nos quería y tardaba, tardaba, tardaba ansias en llegar y cuando llegaba se metía entre las mano, el papel volaba, lo ojos se iluminaban, un abrazo, dos, tres y todo sucedía en un santiamén, y después de ahí, una eternidad al cumpleaños y dos mas a la navidad y el fin de año.

Los años eran años ya que los meses respetaban serios y formales cada veinticuatro horas de cada uno de los siete días, el tiempo no se media por semanas, el viernes era sólo un viernes de a ver que hacemos y el sábado y domingo tiempo muerto para amarnos, o disgustarnos y abrazar por la colonia los hombros de los cuates y el ¿cuántos somos?; tú aquí, tú allá ¿todos listos? Y arrancar con el pardito del siglo, cuantos siglos, cuantos partidos, todos jugados como si en ello se fuera la vida, todos tan bien jugados que jamás se perdió ni uno.

No me digas que no recuerdas las medias horas de amarnos, el preámbulo se estacionaba en el patio, en la escuela, en la miscelánea de la esquina, por las calles y las avenidas y el camión no avanzaba, había que hacer mandados y en la tienda siempre nos tardaban, por mas rápido que le dábamos a los pasos el camino era el mismo pero el tiempo era encabronadamente eterno y después, ay y después, mirarnos a los ojos y dejar que ellos hicieran el plan completo, y luego a solas, los dos minutos apresuradamente largos que tardaba nuestra ropa en caer por el piso, ahora creo que cada beso era como un parpadeo pero de tanto besarnos sabía a uno sólo, ay amor y después, después el sexo apresurado en esa insolente media hora que se iba como agua en la garganta, la respiración que no cedía, el trac trac de la cama amortiguado por la almohada, nuestros cuerpos hechos nudos, uno, dos tres gemidos y los ojos mas que en blanco, después, el gritar en coro te amo al unísono de los fuegos de artificio sin importar que afuera tus hermanos, nuestros padres, los vecinos o los cuervos que desde el alambrado buscaban asombrados los brillos de nuestros ojos, nos vieran o nos escucharan.

Es el tiempo amor, el tiempo que nos ha jugado la partida sin mostrar indicios de que se guardaba el as bajo la manga. Si te digo que ahora estas hermosa es que estas hermosa, si te digo que tu cuerpo es el de antes es porque así te amo, como antes, mis ojos y el corazón no le hicieron caso al tiempo, te veo bella, te amo bella.

Ahora mira amor, el tiempo no alcanza para nada, uno entra al supermercado y todo caro, los kilos de fruta siguen siendo kilos, los metros de tela metros, la talla 32 de antes ahora es 38, pero eso si se justifica, lo que no tiene pendón es que el tiempo, es así de pequeño, y tan caro como el salmón que ahora es de granja, tan minúsculo y caro como el azafrán, tan adulterado como la leche, eso sí, el poco de tiempo que tienes ahí adentro se lo terminan en las filas de la caja y ya no digamos si hay que devolver algo, uno carraspea, tamborilea los dedos en el mostrador, hace que el tacón del pie izquierdo se impaciente y nada, se consumen todo nuestro tiempo sin miramiento, ves el reloj y ya no queda nada, nada, nada, hay que apresurarse al estacionamiento y ahí como impuesto adquirido se consumen lo que resta del maldecido tiempo que no alcanza ni para ir a abrazo a los vecinos.

Es el tiempo amor, antes pasaba y pasaba y uno lo esperaba, y ahora no se sabe ni de donde llega pero se queda alrededor de la cintura, en el brillo de donde antes nacía cabello y a los más afortunados se les queda en el pelo, se queda en los retratos y los buenos o malos recuerdos, en la mesita de la recamara que pide clemencia y por apego no le damos sepultura, ah pero donde no se queda, donde siempre nos acompaña es el carnet de identidad y en el espejo. ¿hace cuanto ya que nos amamos amor?, lo ves, no es fácil recordar una fecha, yo te amo de toda la vida, creo que desde antes, y cada que te miro con tus piernas delgadas , bellas tornadas, con tu rostro sereno lleno de luz y de vida, cuando te tomo la mano de quinceañera es cuando no le presto atención al tiempo, mis ojos se divorciaron de él hace mucho, yo te veo igual que aquel día adolescente en que me dijiste que sí.

 
Es el tiempo amor, el tiempo que ya no viene como el de antes. El tiempo de aquellos nuestros tiempos era muy condescendiente y divertido, venía envuelto en papel de fiesta el día de reyes, y en celofán transparente el día de novios, ¿y qué me dices de los intercambios en el colegio?, el tiempo nos quería y tardaba, tardaba, tardaba ansias en llegar y cuando llegaba se metía entre las mano, el papel volaba, lo ojos se iluminaban, un abrazo, dos, tres y todo sucedía en un santiamén, y después de ahí, una eternidad al cumpleaños y dos mas a la navidad y el fin de año.

Los años eran años ya que los meses respetaban serios y formales cada veinticuatro horas de cada uno de los siete días, el tiempo no se media por semanas, el viernes era sólo un viernes de a ver que hacemos y el sábado y domingo tiempo muerto para amarnos, o disgustarnos y abrazar por la colonia los hombros de los cuates y el ¿cuántos somos?; tú aquí, tú allá ¿todos listos? Y arrancar con el partido del siglo, cuantos siglos, cuantos partidos, todos jugados como si en ello se fuera la vida, todos tan bien jugados que jamás se perdió ni uno.

No me digas que no recuerdas las medias horas de amarnos, el preámbulo se estacionaba en el patio, en la escuela, en la miscelánea de la esquina, por las calles y las avenidas y el camión no avanzaba, había que hacer mandados y en la tienda siempre nos tardaban, por mas rápido que le dábamos a los pasos el camino era el mismo pero el tiempo era encabronadamente eterno y después, ay y después, mirarnos a los ojos y dejar que ellos hicieran el plan completo, y luego a solas, los dos minutos apresuradamente largos que tardaba nuestra ropa en caer por el piso, ahora creo que cada beso era como un parpadeo pero de tanto besarnos sabía a uno sólo, ay amor y después, después el sexo apresurado en esa insolente media hora que se iba como agua en la garganta, la respiración que no cedía, el trac trac de la cama amortiguado por la almohada, nuestros cuerpos hechos nudos, uno, dos tres gemidos y los ojos mas que en blanco, después, el gritar en coro te amo al unísono de los fuegos de artificio sin importar que afuera tus hermanos, nuestros padres, los vecinos o los cuervos que desde el alambrado buscaban asombrados los brillos de nuestros ojos, nos vieran o nos escucharan.

Es el tiempo amor, el tiempo que nos ha jugado la partida sin mostrar indicios de que se guardaba el as bajo la manga. Si te digo que ahora estas hermosa es que estas hermosa, si te digo que tu cuerpo es el de antes es porque así te amo, como antes, mis ojos y el corazón no le hicieron caso al tiempo, te veo bella, te amo bella.

Ahora mira amor, el tiempo no alcanza para nada, uno entra al supermercado y todo caro, los kilos de fruta siguen siendo kilos, los metros de tela metros, la talla 32 de antes ahora es 38, pero eso si se justifica, lo que no tiene pendón es que el tiempo, es así de pequeño, y tan caro como el salmón que ahora es de granja, tan minúsculo y caro como el azafrán, tan adulterado como la leche, eso sí, el poco de tiempo que tienes ahí adentro se lo terminan en las filas de la caja y ya no digamos si hay que devolver algo, uno carraspea, tamborilea los dedos en el mostrador, hace que el tacón del pie izquierdo se impaciente y nada, se consumen todo nuestro tiempo sin miramiento, ves el reloj y ya no queda nada, nada, nada, hay que apresurarse al estacionamiento y ahí como impuesto adquirido se consumen lo que resta del maldecido tiempo que no alcanza ni para ir a abrazo a los vecinos.

Es el tiempo amor, antes pasaba y pasaba y uno lo esperaba, y ahora no se sabe ni de donde llega pero se queda alrededor de la cintura, en el brillo de donde antes nacía cabello y a los más afortunados se les queda en el pelo, se queda en los retratos y los buenos o malos recuerdos, en la mesita de la recamara que pide clemencia y por apego no le damos sepultura, ah pero donde no se queda, donde siempre nos acompaña es el carnet de identidad y en el espejo. ¿hace cuanto ya que nos amamos amor?, lo ves, no es fácil recordar una fecha, yo te amo de toda la vida, creo que desde antes, y cada que te miro con tus piernas delgadas, bellas tornadas, con tu rostro sereno lleno de luz y de vida, cuando te tomo la mano de quinceañera es cuando no le presto atención al tiempo, mis ojos se divorciaron de él hace mucho, yo te veo igual que aquel día adolescente en que me dijiste que sí.


bello escrito que nos regala, grato leerle
 
Lo cotidiano puede brillar como un lucero cuando es pintado con amor perdurable y con el profundo sentido de vivir gozando y habiendo gozado de ese partido único que es la vida. Match que se juega de diversas maneras: uno solo contrra el mundo y la adversidad, o dos en pareja frente al mismo equipo contrario, o todos en multitud subiendo o tratando de subir las escarpadas cornizas sin empujar en el apuro a nadie al vacío...
Te felicito y agrego estrellas a la prosa cálida y de hondo sentimiento.
Eduardo.
 
"...el viernes era sólo un viernes de a ver que hacemos y el sábado y domingo tiempo muerto para amarnos.....No me digas que no recuerdas las medias horas de amarnos..."

Diga lo que diga, el sabe la respuesta que ella lleva dentro ( y a veces no se confiesan para despistar) porque momentos quinceañeros de éstos no se olvidan, especialmente cuando se guardan en esa mesita amarraditos con el “te amo” aunque sea con un moño de ésos apresurados.

Me ha encanto.. Y sí, se me ha enfriado el café de tanto suspiro.

Te felicito con un abrazo.
Muchas gracias, me encanta que le encante

salu2
 
Poeta; el tiempo del amor es eterno, nunca se midió; solamente el mundo que lo envuelve es quien no se detiene y suma caídas y antojos raros, tantas veces indescifrables, pero aquellos 15 años de la lenta urgencia siguen vivos, estáticos, imperecederos. Otra vez como tantas me voy con la armonía que dejas en tus prosas y/o poesías.
Un gran abrazo y el mejor de los años.

Daniel
Muchas gracias por tu comentario, un abrazo fuerte
 

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