Jesús Cáñez
Poeta que considera el portal su segunda casa
No fue tu estilo, ni tu risa un día,
tampoco tu mirar de apasionada
lo que incendió esta voz acalorada
y levantó mi tinta en lozanía;
no fue ni tu cadera de ambrosía,
ni tu cabello alegre en madrugada
lo que arrancó un suspiro de la nada
al escuchar tu nombre poesía.
Sin duda que es tu aliento soberano
que, frágil, con dulzura da el exceso
llegando hacia mi ausencia cual villano.
Y peco de inmoral -te lo confieso-
haciendo gala de mi pulso ufano
diciendo: me encantó tu último beso.
tampoco tu mirar de apasionada
lo que incendió esta voz acalorada
y levantó mi tinta en lozanía;
no fue ni tu cadera de ambrosía,
ni tu cabello alegre en madrugada
lo que arrancó un suspiro de la nada
al escuchar tu nombre poesía.
Sin duda que es tu aliento soberano
que, frágil, con dulzura da el exceso
llegando hacia mi ausencia cual villano.
Y peco de inmoral -te lo confieso-
haciendo gala de mi pulso ufano
diciendo: me encantó tu último beso.
::
::