iriam
Poeta adicto al portal
Estoy aquí, como aborigen indignado,
el verso despierta se desvanece en el ayer;
justo un beduino, una incrustación de futuros,
ùnicamente un cometa desnudo.
Era mi casta literaria de linaje desollado,
embrión embalsamado por la falocracia genética
del inhóspito conformismo, nada homogénea a su derrota
A su idiosincrasia.
Mas bien era kiwi encarcelado en la garganta,
¡Ay garganta que anhela ser licita!
Ser matriz, fértil Darle génesis por nombre
a la palabra existencia.
Si, como ñácara teñida de los sueños a vapor,
mientras el oasis de ese tu desierto
¡Cierto el ogro de mis anhelos!
Al tiempo vuelves paladín al palmito de tu espejo.
Mientras mi querencia constante voz agazapada,
A gritos se revela y me obliga a salir
de la quietud mentirosa,
del ayer indispuesto
el verso despierta se desvanece en el ayer;
justo un beduino, una incrustación de futuros,
ùnicamente un cometa desnudo.
Era mi casta literaria de linaje desollado,
embrión embalsamado por la falocracia genética
del inhóspito conformismo, nada homogénea a su derrota
A su idiosincrasia.
Mas bien era kiwi encarcelado en la garganta,
¡Ay garganta que anhela ser licita!
Ser matriz, fértil Darle génesis por nombre
a la palabra existencia.
Si, como ñácara teñida de los sueños a vapor,
mientras el oasis de ese tu desierto
¡Cierto el ogro de mis anhelos!
Al tiempo vuelves paladín al palmito de tu espejo.
Mientras mi querencia constante voz agazapada,
A gritos se revela y me obliga a salir
de la quietud mentirosa,
del ayer indispuesto