Pescador nublado
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mientras te ibas intenté poner agua en tus manos,
fue mi último intento de aferrarme a tu sombra,
la única cosa que se me ocurrió para conservar tu aroma.
Pero al final puse en su lugar a mis sueños ahorcados.
Mientras te ibas apagué la luz y cerré las ventanas
para que no vieras la salida, que te perdieras,
para poder robar tus distintas siluetas.
para que no te pudieras guiar por los albas.
Mientras te ibas mi cuerpo comenzó a gritarte;
de hecho creo que se iba contigo
y el te seguiría hasta tu abismo,
el sería capaz de librarte de mi marca de Hades.
Mientras te ibas yo cerré los ojos hasta que sangraron,
quise creer que cuando los abriera estarías de nuevo,
que cuando lo hiciera me regresarías los días de Enero.
Pero con el sonido de tus pasos esos días se hicieron extraños.
Mientras te ibas intenté arrojarme a las fauces de la luna
para por fin ser parte de algo más grande, más permanente.
Busqué la forma de permanecer en los occidentes,
de hacerte pasar por una estación para hacerte muda.
Mientras te ibas inventé 50 nuevas formas de esperarte,
creé instrumentos que pudieran medir el fin de mi planeta,
pude rediseñar mi cuerpo para convertirlo en esfera,
logré contener nuestros pocos momentos en glaciares.
Mientras te ibas yo comencé a caminar en línea recta
sin preocuparme adónde llegaría, sin tomar algún alimento,
con la mente en blanco. solo, recolectando aguaceros.
Encontré el camino de vuelta siguiendo mis cadenas.
Mientras te ibas acerqué tu fotografía a mi oído,
encontré aquello que tanto habías buscado
y pude decir aquello que desearías haber escuchado.
Mientras te ibas comprendí que soy tiempo perdido.
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