el angel de alas rotas
Poeta recién llegado
Ahí está su boca
¿viste? ahí en la plaza, dibujada en el piso.
Mira, mira bien que allá están sus ojos parpadeantes
¡oh Dios! me guiñan, engañan, me invitan e incitan.
Por favor está en todos lados,
en cada parte de la ciudad está un parte de él,
una pequeña pieza de su misterio,
de las luces que le envuelven,
de su cuerpo y de su esencia.
Ahí están sus manos,
le he visto saludarme con alegría
y perderse luego en el tráfico infernal de esta urbe
bajo un sol asesino en mediodía.
Ahí está todo, entero,
bajo una perspectiva que junta sus fragmentos,
dibujándose completo después de unos instantes
como en los retratos cubistas.
Ahí esta otra parte de él,
¡enorme rompecabezas!