Monica Alejandra
Poeta adicto al portal
Otra vez domingo, después de veinte años, ya estoy acostumbrada y te acompaño. Como si fuera lo más normal en la naturaleza femenina, ver futbol de primera, en el sofá.
Pero no es fácil todas son reglas, que tienen sus tiempos, su cátedra, su cabala.
Acomodas la bandera, el escudo, la Virgen de Lujan y en la esquina del televisor, San Expedito.
Las cabalas en si mismas marcan un antes, durante y después del partido.
Son normas, como una biblia futbolera a seguir, sin perder un paso en el camino.
Si estornudas en el primer tiempo, tendrás que tomar el minuto del acaecido estornudo, para volver a estornudar en tiempo y forma en el segundo tiempo.
No se te ocurra levantarte del sofá porque si el equipo marca un gol, inmediatamente te transformas en mufa, serás despojado de todo privilegio y recluido en la cocina y no podrás volver mas, porque los goles vuelven cuando tu presencia esta ausente.
Pero hay preceptos que no hay que olvidar jamás.
Que es aprenderse una glosa futbolera. Muy repetitiva, casi hasta el hartazgo, con epítetos dichos con furia, en éxtasis. Gritados en frenesí. Tales como
¡¡HHHHHUUUUU!!
¡¡NO COBROOOO!!
¡¡REFERI BOTOOON!!
¡¡FAU, FAU, FAUUU!!
¡¡CORNEEEER!!
¡¡CAÑOOOO!!
¡¡QUE COBRAAAAASSS!!
¡¡GOLLLLLL!!
Aparte de otros maravillosos pero irreproducibles.
¿Y todo porque?, porque muero por estar cerca de tuyo y ser testigo del transe que sufre tu mente durante el partido.
Me gusta verte gritar, sudar, saltar, bailar, arrodillarte, disfruto con tu delirio, lo vivo y lo sufro.
Hoy gano tu equipo.
Te había echo una promesa
Y todos saben que si la promesa no se cumple, la semana que viene,
seguramente el equipo caerá en desgracia.
Nos abrazamos llenos de júbilo.
Ya viene lo que siempre reclamas y no tenés seguido, lo que anhelas, lo que iguala al futbol en placer.
Con mis manos jugueteo con tu cara, la apreto dulcemente y te susurro al oído .
Ya llego la grande de muzarela, esta vez, con fainá
Pero no es fácil todas son reglas, que tienen sus tiempos, su cátedra, su cabala.
Acomodas la bandera, el escudo, la Virgen de Lujan y en la esquina del televisor, San Expedito.
Las cabalas en si mismas marcan un antes, durante y después del partido.
Son normas, como una biblia futbolera a seguir, sin perder un paso en el camino.
Si estornudas en el primer tiempo, tendrás que tomar el minuto del acaecido estornudo, para volver a estornudar en tiempo y forma en el segundo tiempo.
No se te ocurra levantarte del sofá porque si el equipo marca un gol, inmediatamente te transformas en mufa, serás despojado de todo privilegio y recluido en la cocina y no podrás volver mas, porque los goles vuelven cuando tu presencia esta ausente.
Pero hay preceptos que no hay que olvidar jamás.
Que es aprenderse una glosa futbolera. Muy repetitiva, casi hasta el hartazgo, con epítetos dichos con furia, en éxtasis. Gritados en frenesí. Tales como
¡¡HHHHHUUUUU!!
¡¡NO COBROOOO!!
¡¡REFERI BOTOOON!!
¡¡FAU, FAU, FAUUU!!
¡¡CORNEEEER!!
¡¡CAÑOOOO!!
¡¡QUE COBRAAAAASSS!!
¡¡GOLLLLLL!!
Aparte de otros maravillosos pero irreproducibles.
¿Y todo porque?, porque muero por estar cerca de tuyo y ser testigo del transe que sufre tu mente durante el partido.
Me gusta verte gritar, sudar, saltar, bailar, arrodillarte, disfruto con tu delirio, lo vivo y lo sufro.
Hoy gano tu equipo.
Te había echo una promesa
Y todos saben que si la promesa no se cumple, la semana que viene,
seguramente el equipo caerá en desgracia.
Nos abrazamos llenos de júbilo.
Ya viene lo que siempre reclamas y no tenés seguido, lo que anhelas, lo que iguala al futbol en placer.
Con mis manos jugueteo con tu cara, la apreto dulcemente y te susurro al oído .
Ya llego la grande de muzarela, esta vez, con fainá
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