Orfelunio
Poeta veterano en el portal
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Guerra en la cazuela
Guerra en la cazuela
Con un bate de beisbol
y pies de tomate,
ésa, la mi morena,
en el cañahuate
llamada la nena,
María la caña
con una guadaña
comienza el combate.
Recibo la marimorena,
y yo efectivo de hierro cadena
me como podrido,
comido me como
todo a la carrera.
Me quedan diez puntos
señales de guerra;
vencí a todos juntos,
los de aquí y los de afuera.
Por círculos corren traviesos conjuntos,
en díscolos nombres
que quieren que muera
mojado en los untos.
Yo en la cazuela
miraba los bultos
tumor de habichuelas;
chorizos los cultos,
bemoles tachuelas,
temores ocultos
en noches oscuras de abuelas
¡Brujas!, batallas tumultos,
pelotas danzando al ausculto,
y en sangre Mari la nena.
Por hambre comí lo que indulto
¡Una fabada tan buena!
Chiquilla, chiquilla,
ya eras morcilla
en perol que te huela.
Sentí la espuela,
observé fortuna
y en sol no vi luna
del que se cuela.
Cuando se fue la bruma,
apareció pintada
la desgracia y su secuela;
la apariencia en pluma,
negra, por mi cara reflejada,
hiedra, de ira envenenada,
cuerda, de razón que no se encuna.
Muerta del horror quedó en ninguna,
y como zombi en mujer desencajada,
observé la espuma... y no vi nada.
y pies de tomate,
ésa, la mi morena,
en el cañahuate
llamada la nena,
María la caña
con una guadaña
comienza el combate.
Recibo la marimorena,
y yo efectivo de hierro cadena
me como podrido,
comido me como
todo a la carrera.
Me quedan diez puntos
señales de guerra;
vencí a todos juntos,
los de aquí y los de afuera.
Por círculos corren traviesos conjuntos,
en díscolos nombres
que quieren que muera
mojado en los untos.
Yo en la cazuela
miraba los bultos
tumor de habichuelas;
chorizos los cultos,
bemoles tachuelas,
temores ocultos
en noches oscuras de abuelas
¡Brujas!, batallas tumultos,
pelotas danzando al ausculto,
y en sangre Mari la nena.
Por hambre comí lo que indulto
¡Una fabada tan buena!
Chiquilla, chiquilla,
ya eras morcilla
en perol que te huela.
Sentí la espuela,
observé fortuna
y en sol no vi luna
del que se cuela.
Cuando se fue la bruma,
apareció pintada
la desgracia y su secuela;
la apariencia en pluma,
negra, por mi cara reflejada,
hiedra, de ira envenenada,
cuerda, de razón que no se encuna.
Muerta del horror quedó en ninguna,
y como zombi en mujer desencajada,
observé la espuma... y no vi nada.