Isabel Miranda de Robles
Poeta que considera el portal su segunda casa
Por más que busco
no he podido dar
con el botón de prender y apagar
la máquina del querer.
Que si hoy me quieres
te quiero yo también,
que si me desquieres
quedarme sin entender.
Nunca me han dado miedo
las tormentas,
ni de agua, ni de hielo;
no me asustan los rayos
ni los truenos,
me asustan más
esas pequeñas tormentas de la vida,
que más de las veces
me pillan desguarecida
y me producen resfriados de amor,
Y vaya que lastiman,
duelen todos los sentimientos,
y no hay té,
por caliente o endulzado que esté
que calme el frío
que una ofensa prodiga.
Temblando toda la estructrura queda,
pero todavía no es tiempo
de reparar la gotera;
en el cielo se dibujan,
cuales hilos en la tela,
más poderosas centellas....
Sigo sin hallar el botón
del hoy te amo y mañana no,
del digo lo que sea
y lo borro con un perdón;
pero sigo buscando
y el que busca
tarde o tremprano encuentra,
con suerte
y hasta las tormentas
se apagan con el mismo interrumptor.
ISABEL
no he podido dar
con el botón de prender y apagar
la máquina del querer.
Que si hoy me quieres
te quiero yo también,
que si me desquieres
quedarme sin entender.
Nunca me han dado miedo
las tormentas,
ni de agua, ni de hielo;
no me asustan los rayos
ni los truenos,
me asustan más
esas pequeñas tormentas de la vida,
que más de las veces
me pillan desguarecida
y me producen resfriados de amor,
Y vaya que lastiman,
duelen todos los sentimientos,
y no hay té,
por caliente o endulzado que esté
que calme el frío
que una ofensa prodiga.
Temblando toda la estructrura queda,
pero todavía no es tiempo
de reparar la gotera;
en el cielo se dibujan,
cuales hilos en la tela,
más poderosas centellas....
Sigo sin hallar el botón
del hoy te amo y mañana no,
del digo lo que sea
y lo borro con un perdón;
pero sigo buscando
y el que busca
tarde o tremprano encuentra,
con suerte
y hasta las tormentas
se apagan con el mismo interrumptor.
ISABEL
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