Tamar
Poeta adicto al portal
Volarás
Empiezas a respirar,
mientras que todos los dioses juegan al monopolio,
se rifan tu alma.
Tú das vueltas igual que cualquier dado,
y consideras el volverte loco,
caminar por las calles con algún paracaídas,
preparado para lanzarlo,
en cuanto tus pies empiecen a flotar,
porque sabes que un día volarás,
y ya no habrá juego para los dioses.
-El día en que vueles,
no olvides dejarme una nota,
escríbeme el secreto,
descríbeme la magia,
Empiezas a respirar,
mientras que todos los dioses juegan al monopolio,
se rifan tu alma.
Tú das vueltas igual que cualquier dado,
y consideras el volverte loco,
caminar por las calles con algún paracaídas,
preparado para lanzarlo,
en cuanto tus pies empiecen a flotar,
porque sabes que un día volarás,
y ya no habrá juego para los dioses.
-El día en que vueles,
no olvides dejarme una nota,
escríbeme el secreto,
descríbeme la magia,
y yo te acompañaré
Comenzarás a tomar altura,
tus ojos amarán lo grande que es el cielo,
no querrán cerrarse,
y cuando lo hagan por su repetido impulso,
seguirás viendo ese cielo,
con escondites, con escamas,
con el amor de una madre.
-Mientras estés volando,
no mires para abajo,
apártame una nube,
una que guarde lluvia.
Cuando ya vayas muy alto,
ya no escucharás nada.
ya no verás nada.
No te preocuparás
por ver a la muchacha que corre junto a tu paracaídas,
recogiendo una nota,
con esa sonrisa de quien ve el resultado de un dado.
No podrás ver a la muchacha que mirará hacia arriba,
saludándote con su mano,
y que piensa divertida en las últimas palabras que te dijo.
-El día en que vueles,
ahora que lo pienso,
como eres muy despistado,
chocarás con una nube gris,
y caerás sobre mí.
Serás esa lluvia
que me hace cosquillas.
Y lloverá.
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