Darkshade
Poeta adicto al portal
Diluvios carnales que sentencian noches y morfinas;
se respira desde el nimbo antaño actuado por tercera La Emperatriz.
Tus pasos se han convertido en fermentadas pomas de hielo,
tu corazón, lacerado y cosido ad infinitum, hubo sido devorado por el dragón del castigo.
Diluvios carnales que sentencian noches y morfinas;
cuando el silencio no es más silencio, cuando la brisa no es más brisa.
La corrupción y sus hongos, el engaño, el Poder Han gateado las escaleras al Cielo
Antiguas conciencias de calumnias empachadas, esperanzas y falsos miedos.
Diluvios carnales que sentencian noches y morfinas;
cuando el miedo no es más miedo
Persevero aún, entre sombras caminando, en el encuentro con El Superior:
Quien aprenda con Baco y Eros a danzar, a sus cuerdas explotar
Embriagando su alma con devenir y respeto.
Diluvios carnales que sentencian noches y morfinas;
cuando las musas no rieguen ya tu espalda con asombro y sutileza
que de la inocencia, pueril compañera de caminos, han borbotado colosales bríos
Voz napoleónica se atraganta en un costado, alzando su voz al viento:
¡Sin pasos firmes, montañero, no hay derrota ni conquista!
se respira desde el nimbo antaño actuado por tercera La Emperatriz.
Tus pasos se han convertido en fermentadas pomas de hielo,
tu corazón, lacerado y cosido ad infinitum, hubo sido devorado por el dragón del castigo.
Diluvios carnales que sentencian noches y morfinas;
cuando el silencio no es más silencio, cuando la brisa no es más brisa.
La corrupción y sus hongos, el engaño, el Poder Han gateado las escaleras al Cielo
Antiguas conciencias de calumnias empachadas, esperanzas y falsos miedos.
Diluvios carnales que sentencian noches y morfinas;
cuando el miedo no es más miedo
Persevero aún, entre sombras caminando, en el encuentro con El Superior:
Quien aprenda con Baco y Eros a danzar, a sus cuerdas explotar
Embriagando su alma con devenir y respeto.
Diluvios carnales que sentencian noches y morfinas;
cuando las musas no rieguen ya tu espalda con asombro y sutileza
que de la inocencia, pueril compañera de caminos, han borbotado colosales bríos
Voz napoleónica se atraganta en un costado, alzando su voz al viento:
¡Sin pasos firmes, montañero, no hay derrota ni conquista!
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