Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
Llegaran las fechas que si importan, las de a de veras, las de toga y birrete, las del logro especial, las de posar una rodilla en el piso mientras las mano sostienen unas flores con el corazón temblando en la tibia lluvia de chocolate, las de verdaderas mariposas locas atrapadas en el mudo nudo de la boca del estomago.
Llegaran las cosas verdaderas. Y en una de esas que pasan por la vida, al perder el mirar en una piedra, en una taza, en una cadenita de esas que nunca tuvieron importancia, en un anillo de quita y pon, te llegará un soplo de inconciencia momentánea, un parpadeo o ¿qué se yo? tal vez la nota de una voz, la letra de una canción perdida –no, de ello no, pues jamás compartimos una melodía-, quizás una caminata solitaria debajo de la medialuna.
O tal vez de la nada, sí, en ocasiones el olvido riega improntas escondidas que renacen de alguna parte del cerebro y entonces, en esa fracción de segundo miraras a un lado -espero que no duela, espero que sólo la conciencia te hormiguee un poco- , y cuando agites la cabeza como escurriendo el agua de la ducha, entonces sé, no porque yo sea la gran cosa, sino porque aquel beso que puse al final de tu espalda como punto del final del poema de ni vida, tiene vida mientras vivas…sé con cierta ciencia que te acordaras de mí...
Due® 6.2.10
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Llegaran las cosas verdaderas. Y en una de esas que pasan por la vida, al perder el mirar en una piedra, en una taza, en una cadenita de esas que nunca tuvieron importancia, en un anillo de quita y pon, te llegará un soplo de inconciencia momentánea, un parpadeo o ¿qué se yo? tal vez la nota de una voz, la letra de una canción perdida –no, de ello no, pues jamás compartimos una melodía-, quizás una caminata solitaria debajo de la medialuna.
O tal vez de la nada, sí, en ocasiones el olvido riega improntas escondidas que renacen de alguna parte del cerebro y entonces, en esa fracción de segundo miraras a un lado -espero que no duela, espero que sólo la conciencia te hormiguee un poco- , y cuando agites la cabeza como escurriendo el agua de la ducha, entonces sé, no porque yo sea la gran cosa, sino porque aquel beso que puse al final de tu espalda como punto del final del poema de ni vida, tiene vida mientras vivas…sé con cierta ciencia que te acordaras de mí...
Due® 6.2.10
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