Barrabas ( Cuento )

ivan grillet

Poeta adicto al portal
Todos juzgan a Barrabas, por una historia de un delito,
que no tiene nada de realidad,
ya que todo fue una equivocación.

El venia una noche, que había tanta luna que parecía de dia,
Venia caminando, cuando de pronto se encontró con una turba de hombres,
armados con palos, y gritando,
corriendo a todo correr, venían sobre el,
era un manicomio suelto, venían sobre el,
eso creyó.

Se encontró una ventana abierta, y se tiro por ella como una piedra,
dio vueltas sobre un lecho, y cayo en un rincón.

El que dormía se despertó, dando voces de alarma,
el que viene de la noche ve, el que despierta no ve,
el vio como desde la otra cama, se alzaba también una sombra,
y como los dos se enlazaron y lucharon furiosamente.

Desde su rincón, el comprendía que lo buscaban a el,
cayeron al suelo,
uno arriba, otro abajo,
y el de abajo, dio un solo grito y se quedo callado.

Desde su rincón comprendió,
que el de abajo había ocupado su lugar,
al grito, vinieron las gentes y las luces,
y lo encontraron,
al lado una mujer desgreñada y temblorosa.

Y en medio de los dos,
un hombre con un cuchillo que le atravesaba el pecho,
y la mujer comenzó a decir:
¡ Mi hijo! ¡ mi hijo!,
¡ Me lo mataron!.

Mientras se restregaba sobre el,
manchándose de sangre.
 
Todos juzgan a Barrabas, por una historia de un delito,
que no tiene nada de realidad,
ya que todo fue una equivocación.

El venia una noche, que había tanta luna que parecía de dia,
Venia caminando, cuando de pronto se encontró con una turba de hombres,
armados con palos, y gritando,
corriendo a todo correr, venían sobre el,
era un manicomio suelto, venían sobre el,
eso creyó.

Se encontró una ventana abierta, y se tiro por ella como una piedra,
dio vueltas sobre un lecho, y cayo en un rincón.

El que dormía se despertó, dando voces de alarma,
el que viene de la noche ve, el que despierta no ve,
el vio como desde la otra cama, se alzaba también una sombra,
y como los dos se enlazaron y lucharon furiosamente.

Desde su rincón, el comprendía que lo buscaban a el,
cayeron al suelo,
uno arriba, otro abajo,
y el de abajo, dio un solo grito y se quedo callado.

Desde su rincón comprendió,
que el de abajo había ocupado su lugar,
al grito, vinieron las gentes y las luces,
y lo encontraron,
al lado una mujer desgreñada y temblorosa.

Y en medio de los dos,
un hombre con un cuchillo que le atravesaba el pecho,
y la mujer comenzó a decir:
¡ Mi hijo! ¡ mi hijo!,
¡ Me lo mataron!.

Mientras se restregaba sobre el,
manchándose de sangre.

que fuerte poema, aunque original no se si sea algo vivido, abrazos
 

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