Orfelunio
Poeta veterano en el portal
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Las horas bajas
Sentado en mi sillón
dormito en el averno,
y en un ángel que soy yo,
demonio vive eterno.
Y cambio la postura,
lo mandan del infierno;
sillón de piel muy dura,
del trono cenicero.
Grito, y grito ¡me quemo!
y ya llega un bombero,
que echa agua como un memo,
y apaga lo que quiero
las brasas en que muero.
Despierto y agradezco,
mentira fue el incendio,
mi traición la aborrezco
por correcto el dispendio.
No hay salida y me crezco
como árbol refulgiendo;
soñaba y lo merezco
que era ángel insistiendo.
Ya no sé si era un sueño,
estar despierto y vivo,
o si era muerto enseño
que dormí en el motivo.
Lo que es cierto y bien cierto,
es que miento en dolido,
y soy verdad desierto
si hay nada colorido.
Son ya las horas bajas
que nos llegan y abrazan
con abrazos mortajas,
y nos cubren y cazan
con sus finas alhajas.
Y son las horas pobres,
las más pobres que atrasan,
y atrasando nos cobren
volar de horas que matan.
Las horas bajas
Sentado en mi sillón
dormito en el averno,
y en un ángel que soy yo,
demonio vive eterno.
Y cambio la postura,
lo mandan del infierno;
sillón de piel muy dura,
del trono cenicero.
Grito, y grito ¡me quemo!
y ya llega un bombero,
que echa agua como un memo,
y apaga lo que quiero
las brasas en que muero.
Despierto y agradezco,
mentira fue el incendio,
mi traición la aborrezco
por correcto el dispendio.
No hay salida y me crezco
como árbol refulgiendo;
soñaba y lo merezco
que era ángel insistiendo.
Ya no sé si era un sueño,
estar despierto y vivo,
o si era muerto enseño
que dormí en el motivo.
Lo que es cierto y bien cierto,
es que miento en dolido,
y soy verdad desierto
si hay nada colorido.
Son ya las horas bajas
que nos llegan y abrazan
con abrazos mortajas,
y nos cubren y cazan
con sus finas alhajas.
Y son las horas pobres,
las más pobres que atrasan,
y atrasando nos cobren
volar de horas que matan.
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