"Cuántos rostros, cuánta bondad derramada a las
miasmas... cuánto corazón transgénico"
Marcas comerciales,
ruidos nocturnos que a nadie le atañen,
galeones celestes desapercibidos,
ruidos de bala tocando la puerta,
siglo XXI a la espera de un
Gandhi, unos Beatles, un ritmo suave y
un ritmo rebelde copulando juntos.
Alguien, algún otro siglo vendió a un
fariseo nuestro tiempo y ya viene a frotar esta
lámpara triste.
El futuro no fue diferente a la puta asoleada de
noches,
pero ella fue siempre mujer y atenuó con su
llanto su pobre llovizna.
Fue madre si le dio la gana y fue amante si
le dio el deseo, pero siempre mujer.
Tú, hijo de puta,
¿qué has sido?
¿qué cuenta le rindes al oro que puso en tus
manos sus niños, su colección de ballenas,
sus putas, sus descamisados?
No pediste nacer,
vaya excusa sin verso, sin clase.
Ya estás aquí,
ahora ayúdame a abrir tus grilletes y
escápate a ser lo que tú habías soñado.
© Fausto Vonbonek
miasmas... cuánto corazón transgénico"
Marcas comerciales,
ruidos nocturnos que a nadie le atañen,
galeones celestes desapercibidos,
ruidos de bala tocando la puerta,
siglo XXI a la espera de un
Gandhi, unos Beatles, un ritmo suave y
un ritmo rebelde copulando juntos.
Alguien, algún otro siglo vendió a un
fariseo nuestro tiempo y ya viene a frotar esta
lámpara triste.
El futuro no fue diferente a la puta asoleada de
noches,
pero ella fue siempre mujer y atenuó con su
llanto su pobre llovizna.
Fue madre si le dio la gana y fue amante si
le dio el deseo, pero siempre mujer.
Tú, hijo de puta,
¿qué has sido?
¿qué cuenta le rindes al oro que puso en tus
manos sus niños, su colección de ballenas,
sus putas, sus descamisados?
No pediste nacer,
vaya excusa sin verso, sin clase.
Ya estás aquí,
ahora ayúdame a abrir tus grilletes y
escápate a ser lo que tú habías soñado.
© Fausto Vonbonek