Amartemisa
Poetisa
Dejando de brillar la prometida
paró el reloj de breve minutero
y oliendo aquel adiós de marinero
su rostro se llenó de despedida.
El mar cerró la puerta de su vida
llenando con las olas su tintero
y viendo aquel versar tan pasajero
lloró sin esperanza su partida.
Mas nunca ya sabría de ese hombre.
Pasaron los segundos vagamente
quedándose su voz como pronombre
en esa arena fina y transparente.
El tiempo se deshizo de su nombre
sellado en su amargura eternamente.
paró el reloj de breve minutero
y oliendo aquel adiós de marinero
su rostro se llenó de despedida.
El mar cerró la puerta de su vida
llenando con las olas su tintero
y viendo aquel versar tan pasajero
lloró sin esperanza su partida.
Mas nunca ya sabría de ese hombre.
Pasaron los segundos vagamente
quedándose su voz como pronombre
en esa arena fina y transparente.
El tiempo se deshizo de su nombre
sellado en su amargura eternamente.
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