eralda
Poeta que considera el portal su segunda casa
No despiertes mis iras
ni mis rabias,
estate dormida,
estate callada.
No me despiertes
por las noches,
no necesito
tus molestias
ni tus ganas de hurgar
en mi calma.
¡Cállate!,
que ni te sienta...,
pero llegas y pinchas,
clavas,
odias,
¡matas!,
haces que me vuelva
feroz,
indomable,
insurrecta,
luchadora sin armas.
Al fin lo consigues:
tu victoria de dos minutos
y caigo derrotada,
hinco la rodilla en el suelo
y muero
poseída por tu dolor.
ni mis rabias,
estate dormida,
estate callada.
No me despiertes
por las noches,
no necesito
tus molestias
ni tus ganas de hurgar
en mi calma.
¡Cállate!,
que ni te sienta...,
pero llegas y pinchas,
clavas,
odias,
¡matas!,
haces que me vuelva
feroz,
indomable,
insurrecta,
luchadora sin armas.
Al fin lo consigues:
tu victoria de dos minutos
y caigo derrotada,
hinco la rodilla en el suelo
y muero
poseída por tu dolor.
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