Antonio Javier Fuentes So
Poeta que considera el portal su segunda casa
Prueba a volcar el mar sobre la arena,
más difícil será que te abandone,
no harán falta ni llaves ni cadenas,
ni maletas, ni trenes ni estaciones.
Tiene un inhibidor de mis desmanes
el embrujo felino de tus ojos.
Tus caderas, envidia de los mares.
me invitan a pagar tus platos rotos
Si el destino nos parte en dos mitades
que te borre de paso la tristeza,
que deje lo peor en mi equipaje,
que no brote en tu suelo la maleza.
Yo no apuesto por ti ni por nosotros,
el amor es un duende antojadizo
que marca sin mirarnos a los ojos
nuestras huellas en la calle del olvido
Hiere la soledad solo un suspiro,
lo que dura un te quiero en unos labios;
el dolor pasa igual que el peregrino
enjuagando los restos con el llanto.
Si el destino nos parte en dos mitades
que me arranque y te de mi buena suerte,
que deje lo peor en mi equipaje
yo ya tuve bastante con tenerte
más difícil será que te abandone,
no harán falta ni llaves ni cadenas,
ni maletas, ni trenes ni estaciones.
Tiene un inhibidor de mis desmanes
el embrujo felino de tus ojos.
Tus caderas, envidia de los mares.
me invitan a pagar tus platos rotos
Si el destino nos parte en dos mitades
que te borre de paso la tristeza,
que deje lo peor en mi equipaje,
que no brote en tu suelo la maleza.
Yo no apuesto por ti ni por nosotros,
el amor es un duende antojadizo
que marca sin mirarnos a los ojos
nuestras huellas en la calle del olvido
Hiere la soledad solo un suspiro,
lo que dura un te quiero en unos labios;
el dolor pasa igual que el peregrino
enjuagando los restos con el llanto.
Si el destino nos parte en dos mitades
que me arranque y te de mi buena suerte,
que deje lo peor en mi equipaje
yo ya tuve bastante con tenerte