Villada Mauricio
Poeta adicto al portal
Los tangos pasan lerdos
entre paredes sucias
de atardeceres rengos.
La casa son estos ecos
de lamentos entonados
por un Polaco ronco.
La Gata suena molesta
entre bombachitas
ausentes en las canillas.
Astor pelea con Pichuco
por lo popular del arte
pero no hay ganas
de bailar esta tarde
(perdón Aníbal).
Gardel porfiado
se suma a la barriada
y peinado a la gomina
me canta desde el rincón.
Afuera, entre faroles,
esperan ansiosos
el resto de los muchachos,
el Sexteto Mayor,
Salgán, Del Carril,
Castillo, Merello,
Pugliese...
La garúa de voces
dobla la esquina
y la pena de la tarde
es un hondo bajo fondo
de nostalgias y desencuentros.
La fiesta se fue contigo,
mi risa, el olvido,
todo lo he perdido.
Me quedan esas voces
dolidas como la mía
invocando al pasado
y esperando el milagro
de que no duelas más.
entre paredes sucias
de atardeceres rengos.
La casa son estos ecos
de lamentos entonados
por un Polaco ronco.
La Gata suena molesta
entre bombachitas
ausentes en las canillas.
Astor pelea con Pichuco
por lo popular del arte
pero no hay ganas
de bailar esta tarde
(perdón Aníbal).
Gardel porfiado
se suma a la barriada
y peinado a la gomina
me canta desde el rincón.
Afuera, entre faroles,
esperan ansiosos
el resto de los muchachos,
el Sexteto Mayor,
Salgán, Del Carril,
Castillo, Merello,
Pugliese...
La garúa de voces
dobla la esquina
y la pena de la tarde
es un hondo bajo fondo
de nostalgias y desencuentros.
La fiesta se fue contigo,
mi risa, el olvido,
todo lo he perdido.
Me quedan esas voces
dolidas como la mía
invocando al pasado
y esperando el milagro
de que no duelas más.
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