Poeta Olvidado
Poeta recién llegado
El pequeño duende
¡Que si fue por casualidad!
El amorfo pasar del ticktackeado tiempo.
Que si fue por casualidad, dice,
el polvo en el aire que nubla mi vista.
Rué de él no más que un bárbaro,
peregrino de tierras olvidadas.
El que camina entre horror y dudas,
que se casó con la soledad vestida de blanco.
En la boda no hubo presentes,
sólo él mismo, el famoso amansador de mentes.
Aquél que por hacer bien se vio desterrado;
viviendo de pan, agua y pasado.
¿Pasado de quién? Se pregunta el peregrino.
Si fui todo en el mundo del nunca
y fui nadie en el mundo del siempre.
Este pequeño duende que nunca miente.
Que si fue por casualidad, dice,
ser el pequeño duende que nunca miente
y el pobre desgraciado que siempre pierde.
¡Que si fue por casualidad!
El amorfo pasar del ticktackeado tiempo.
Que si fue por casualidad, dice,
el polvo en el aire que nubla mi vista.
Rué de él no más que un bárbaro,
peregrino de tierras olvidadas.
El que camina entre horror y dudas,
que se casó con la soledad vestida de blanco.
En la boda no hubo presentes,
sólo él mismo, el famoso amansador de mentes.
Aquél que por hacer bien se vio desterrado;
viviendo de pan, agua y pasado.
¿Pasado de quién? Se pregunta el peregrino.
Si fui todo en el mundo del nunca
y fui nadie en el mundo del siempre.
Este pequeño duende que nunca miente.
Que si fue por casualidad, dice,
ser el pequeño duende que nunca miente
y el pobre desgraciado que siempre pierde.
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