Silencio...

laura solar salas

Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando la noche extiende su madrugada.
trompetas de silencios se refugian en mi almohada,
abrigando recuerdos que anidan en mi memoria,
convirténdolos en ecos de una vieja historia.

El silencio, dueño y señor de mis momentos,
cubre mi estancia, mi voz y todo mi existir.
sombras de mutismo hay en el umbral de mi puerta,
restringiendo mis versos y todo mi sentir.

El silencio, convertido en huésped no deseado.
su patético dialecto a mis oídos obliga a escuchar,
rebotando el eco de su endurecida declamación,
en las inertes paredes de mi fría habitación.

El silencio, cual ave de rapiña ¡arranca mi corazón!
dejando un hueco profundo inundado de pena y dolor,
este, en mi pecho se esconde deseoso de abortar,
la preñez de su afonía que saqueron su pulso y felicidad.

El silencio, escoltado por la sátira, mi mirada enceguece.
condenándola a vivir en las sombras que su sorna le ofrece,
invisibles tinieblas cubren el paisaje donde mi amor profesé,
pinceles de ironía pintan un óleo, con el amor que te brinde.

El silencio, rastrero verdugo, se apropia de mi tiempo.
convirtiéndome en un ente solitario y ensimismado,
marcando espacios de eternas y gélidas oquedades,
deshojando a paso lento mi sufrido calendario.

El silencio, cruel ladrón que deja mi boca exenta de palabras.
usurpando mi inspiración evita, que mis letras plasmen,
sentimientos que su bestial sordina me ha despojado,
quedándome sola y vacía escuchando... trompetas de silencio a diario
 
Cuando la noche extiende su madrugada.
trompetas de silencios se refugian en mi almohada,
abrigando recuerdos que anidan en mi memoria,
convirténdolos en ecos de una vieja historia.

El silencio, dueño y señor de mis momentos,
cubre mi estancia, mi voz y todo mi existir.
sombras de mutismo hay en el umbral de mi puerta,
restringiendo mis versos y todo mi sentir.

El silencio, convertido en huésped no deseado.
su patético dialecto a mis oídos obliga a escuchar,
rebotando el eco de su endurecida declamación,
en las inertes paredes de mi fría habitación.

El silencio, cual ave de rapiña ¡arranca mi corazón!
dejando un hueco profundo inundado de pena y dolor,
este, en mi pecho se esconde deseoso de abortar,
la preñez de su afonía que saqueron su pulso y felicidad.

El silencio, escoltado por la sátira, mi mirada enceguece.
condenándola a vivir en las sombras que su sorna le ofrece,
invisibles tinieblas cubren el paisaje donde mi amor profesé,
pinceles de ironía pintan un óleo, con el amor que te brinde.

El silencio, rastrero verdugo, se apropia de mi tiempo.
convirtiéndome en un ente solitario y ensimismado,
marcando espacios de eternas y gélidas oquedades,
deshojando a paso lento mi sufrido calendario.

El silencio, cruel ladrón que deja mi boca exenta de palabras.
usurpando mi inspiración evita, que mis letras plasmen,
sentimientos que su bestial sordina me ha despojado,
quedándome sola y vacía escuchando... trompetas de silencio a diario


Tus versos melancólicos me entristecen.

Te envío esta rosa roja

albuja-bravo-guillermo-albums-maravillas-picture6347-amor-de-primavera.jpg


para que veas en ella, que tienes
un amigo que comparte
también la soledad.

 
Aqui te dejo el ruidoso grito de mi carino para romper ese silencio que no me gusta nada. Te quiero mucho Laura. Siempre: ISABEL
 
El silencio, a veces, suele transformarse en el ruido más insoportable, penetra los oídos y lastima el alma.
El silencio, otras más, se hace dulce música en el aire, susurra los oídos y acaricia el espíritu.
Muy lindo poema, original forma de describir el silencio...
un beso!

Rula.G
 
Que cruento silencio anida en tus horas. Mucha desolación en tu poema.

Te lleno de estrellas aunque si pudiera te regalaría muchas palabras que despierten tu sonrisa.

Saludos!!
 
Suele el silencio gritarnos palabras para el poema, suele el silencio ser sordo cuando es hoja en blanco, salud por eso amiga y por tu sentida poesía...nacida del silencio. Saludos.
 
Ese silencio que nos aturde a muchos. Es el silencio de corazones duros.

Me ha encantado tu poema

corazon-de-piedra.jpg
alzahara
 
Cuando la noche extiende su madrugada.
trompetas de silencios se refugian en mi almohada,
abrigando recuerdos que anidan en mi memoria,
convirténdolos en ecos de una vieja historia.

El silencio, dueño y señor de mis momentos,
cubre mi estancia, mi voz y todo mi existir.
sombras de mutismo hay en el umbral de mi puerta,
restringiendo mis versos y todo mi sentir.

El silencio, convertido en huésped no deseado.
su patético dialecto a mis oídos obliga a escuchar,
rebotando el eco de su endurecida declamación,
en las inertes paredes de mi fría habitación.

El silencio, cual ave de rapiña ¡arranca mi corazón!
dejando un hueco profundo inundado de pena y dolor,
este, en mi pecho se esconde deseoso de abortar,
la preñez de su afonía que saqueron su pulso y felicidad.

El silencio, escoltado por la sátira, mi mirada enceguece.
condenándola a vivir en las sombras que su sorna le ofrece,
invisibles tinieblas cubren el paisaje donde mi amor profesé,
pinceles de ironía pintan un óleo, con el amor que te brinde.

El silencio, rastrero verdugo, se apropia de mi tiempo.
convirtiéndome en un ente solitario y ensimismado,
marcando espacios de eternas y gélidas oquedades,
deshojando a paso lento mi sufrido calendario.

El silencio, cruel ladrón que deja mi boca exenta de palabras.
usurpando mi inspiración evita, que mis letras plasmen,
sentimientos que su bestial sordina me ha despojado,
quedándome sola y vacía escuchando... trompetas de silencio a diario

No creí encontrarme con tan grata lectura. Me agrada tu poema.


Luis María Murillo Sarmiento

http://luismmurillo.blogspot.com/ (Página de críticas y comentarios)
http://luismariamurillosarmiento.blogspot.com/ (Página literaria)
http://twitter.com/LuisMMurillo
 
Cuando la noche extiende su madrugada.
trompetas de silencios se refugian en mi almohada,
abrigando recuerdos que anidan en mi memoria,
convirténdolos en ecos de una vieja historia.

El silencio, dueño y señor de mis momentos,
cubre mi estancia, mi voz y todo mi existir.
sombras de mutismo hay en el umbral de mi puerta,
restringiendo mis versos y todo mi sentir.

El silencio, convertido en huésped no deseado.
su patético dialecto a mis oídos obliga a escuchar,
rebotando el eco de su endurecida declamación,
en las inertes paredes de mi fría habitación.

El silencio, cual ave de rapiña ¡arranca mi corazón!
dejando un hueco profundo inundado de pena y dolor,
este, en mi pecho se esconde deseoso de abortar,
la preñez de su afonía que saqueron su pulso y felicidad.

El silencio, escoltado por la sátira, mi mirada enceguece.
condenándola a vivir en las sombras que su sorna le ofrece,
invisibles tinieblas cubren el paisaje donde mi amor profesé,
pinceles de ironía pintan un óleo, con el amor que te brinde.

El silencio, rastrero verdugo, se apropia de mi tiempo.
convirtiéndome en un ente solitario y ensimismado,
marcando espacios de eternas y gélidas oquedades,
deshojando a paso lento mi sufrido calendario.

El silencio, cruel ladrón que deja mi boca exenta de palabras.
usurpando mi inspiración evita, que mis letras plasmen,
sentimientos que su bestial sordina me ha despojado,
quedándome sola y vacía escuchando... trompetas de silencio a diario

El silencio es el amo de todo en las noches solitarias y la inspiración enmudece por el dolor. Un saludo cordial.
 
Cuando la noche extiende su madrugada.
trompetas de silencios se refugian en mi almohada,
abrigando recuerdos que anidan en mi memoria,
convirténdolos en ecos de una vieja historia.

El silencio, dueño y señor de mis momentos,
cubre mi estancia, mi voz y todo mi existir.
sombras de mutismo hay en el umbral de mi puerta,
restringiendo mis versos y todo mi sentir.

El silencio, convertido en huésped no deseado.
su patético dialecto a mis oídos obliga a escuchar,
rebotando el eco de su endurecida declamación,
en las inertes paredes de mi fría habitación.

El silencio, cual ave de rapiña ¡arranca mi corazón!
dejando un hueco profundo inundado de pena y dolor,
este, en mi pecho se esconde deseoso de abortar,
la preñez de su afonía que saqueron su pulso y felicidad.

El silencio, escoltado por la sátira, mi mirada enceguece.
condenándola a vivir en las sombras que su sorna le ofrece,
invisibles tinieblas cubren el paisaje donde mi amor profesé,
pinceles de ironía pintan un óleo, con el amor que te brinde.

El silencio, rastrero verdugo, se apropia de mi tiempo.
convirtiéndome en un ente solitario y ensimismado,
marcando espacios de eternas y gélidas oquedades,
deshojando a paso lento mi sufrido calendario.

El silencio, cruel ladrón que deja mi boca exenta de palabras.
usurpando mi inspiración evita, que mis letras plasmen,
sentimientos que su bestial sordina me ha despojado,
quedándome sola y vacía escuchando... trompetas de silencio a diario
Silencio amable y desgranado en un poema de
belleza unica..., dejar que el viva y sea sublima-
cion de sensaciones que dan vida. el silencio asi
acorde a un instinto de vida que por instantes
llega.
felicidades pues la obra atrae a la lectura, es como
un anhelo de puertas de sinceridad abierta.
magnifico. luzyabsenta
 

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