daniel amaya
Poeta fiel al portal
No hay respuestas,
un rastro de nada,
todo acaba,
mi corazón pende de un hilo
en crisis sobre la calma,
el amor se ha invertido,
no estás , no estás,
te extingues en lo mío,
el viento como al mar te ha llevado.
He muerto,
no tengo corazón
y las lágrimas acentuaron
el dolor oculto
en las huellas de tu nombre,
en cenizas , en el odio
del suave murmullo de tu voz
y hace mucho frío
y es todo muy amplio,
es un infierno tu recuerdo.
No tengo respuestas,
huele a ti,
en el cielo vuela la imaginación
en la luna a la distancia
renace lo que vivimos
como un espejismo de aquellos tiempos.
Espero este infierno,
miro la luna y las estrellas,
nunca más brillaran tanto
como cuando estabas tú,
y dentro de mi crece un desierto frío,
un vacío que ningún mundo llenará,
hay que ser claros,
mi mundo murió cuando dejaste de estar,
de ti solo queda pequeña ternura,
con lápiz y un beso en las páginas del recuerdo.
Entonces esa sería la muerte,
aquella que ocurre cuando se ama,
después de ella nada,
vacío y un mundo más grande,
pero sin nada en él,
un lápiz y un papel,
oscuridad y un rincón,
por último está claro
la calma que se espera después de la tormenta
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