JBR
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las aves se fueron.
En su mente, sólo la incertidumbre de su destino, sin saber a dónde ir, sin saber a quién decirle el dolor inmenso que lleva en ese momento, porque su mente está fuera de órbita, su mente es una hoja en blanco, solo el recuerdo de aquella gran humillación recibida, es la que está presente en el.
Y se pregunta a cada momento, donde están aquellos días de felicidad, donde están aquellos días cuando entre la sonrisa de sus labios, compartimos nuestras alegrías y convivimos cada uno de esos momentos.
Ahora sólo el vacio inmenso del silencio en mi habitación, es el que está presente y la voz de las paredes clamando tu presencia a cada momento escucho en cada anochecer, ya la luz de la luna también me ha negado su brillo y el amanecer ya no quiere asomarse por mi ventana.
Mis amigas las aves, también se han ido, me han reclamado que yo soy el único culpable de mi desdicha, que yo soy el único culpable de mi desconsuelo, y entre la melancolía de mi alma, tan sólo les contesto, que tan sólo fui su instrumento de desamor, su juguete que uso y luego lo tiro.
En su mente, sólo la incertidumbre de su destino, sin saber a dónde ir, sin saber a quién decirle el dolor inmenso que lleva en ese momento, porque su mente está fuera de órbita, su mente es una hoja en blanco, solo el recuerdo de aquella gran humillación recibida, es la que está presente en el.
Y se pregunta a cada momento, donde están aquellos días de felicidad, donde están aquellos días cuando entre la sonrisa de sus labios, compartimos nuestras alegrías y convivimos cada uno de esos momentos.
Ahora sólo el vacio inmenso del silencio en mi habitación, es el que está presente y la voz de las paredes clamando tu presencia a cada momento escucho en cada anochecer, ya la luz de la luna también me ha negado su brillo y el amanecer ya no quiere asomarse por mi ventana.
Mis amigas las aves, también se han ido, me han reclamado que yo soy el único culpable de mi desdicha, que yo soy el único culpable de mi desconsuelo, y entre la melancolía de mi alma, tan sólo les contesto, que tan sólo fui su instrumento de desamor, su juguete que uso y luego lo tiro.