wilson yupanqui
Poeta asiduo al portal
Llueve...
Mira Amelia, llueve...
Como aquella tarde cuando tú te ibas
y en esta tempestad como en la vida misma
el viento devanea las perladas lineas
que dibuja el agua sobre las cornisas.
Llueve y desde mi ventana observo
oscurecer el cielo mientras la tarde expira,
y otra vez estoy triste, la mirada autista
atado al pasado y las manos vacías
empapado de ayer, con mi desdicha.
Es aquí que te busco entre tantos recuerdos
donde guardo las cosas que nunca se olvidan,
y te encuentro soñando danzando festiva
vestida de blanco la marcha nupcial.
Estás en mi alma como el viento en los bosques
como un rayo de sol en las flores que nacen,
yo quise olvidarte y olvidar no he podido
yo quise arrancarte, pero vives conmigo.
Y en esta tarde gris, diáfana, fría,
también llueve Amelia, hondo, desde adentro
una lluvia infinita de nostalgias continua,
de inconclusas promesas, de tu lágrima y la mía
del dolor de perderte para toda la vida.
Mira Amelia, llueve...
Como aquella tarde cuando tú te ibas
y en esta tempestad como en la vida misma
el viento devanea las perladas lineas
que dibuja el agua sobre las cornisas.
Llueve y desde mi ventana observo
oscurecer el cielo mientras la tarde expira,
y otra vez estoy triste, la mirada autista
atado al pasado y las manos vacías
empapado de ayer, con mi desdicha.
Es aquí que te busco entre tantos recuerdos
donde guardo las cosas que nunca se olvidan,
y te encuentro soñando danzando festiva
vestida de blanco la marcha nupcial.
Estás en mi alma como el viento en los bosques
como un rayo de sol en las flores que nacen,
yo quise olvidarte y olvidar no he podido
yo quise arrancarte, pero vives conmigo.
Y en esta tarde gris, diáfana, fría,
también llueve Amelia, hondo, desde adentro
una lluvia infinita de nostalgias continua,
de inconclusas promesas, de tu lágrima y la mía
del dolor de perderte para toda la vida.
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