L
Luis Miguel Rubio Domingo
Invitado
Acabaré atrapando amaneceres
al alba. Anaranjando atardeceres.
Amante almidonado aunque atractivo,
anduve alimentando admiradores,
antiguos apolíneos amores.
Alabardado ayer, antes altivo.
Si me faltara el verbo de tu boca,
sucinto terciopelo que provoca
deleites, tempestades y placeres,
Al mar de las mil islas huiría
encendiendo mis velas en porfía.
Acabaré atrapando amaneceres.
Ya vuelves. El cordón a lo espiral
copiando la ontogenia prenatal.
Nacemos del maná de las mujeres,
nutriéndonos de juncos y carrizos
que dan irrealidad, escurridizos,
al alba. Anaranjando atardeceres.
Nacimos. Condición de condiciones
amén de putativas acepciones
del verbo concertar. Prohibitivo
el uso de su gracia y de su sombra
que impío en su versículo me nombra
amante almidonado aunque atractivo.
También. Quizás tampoco. Enredadera
que repta con pellizcos de palmera
el blanco de Alicante entre las flores.
De la Puerta del mar, frente a la playa,
al último fragmento de muralla,
anduve alimentando admiradores.
Mi dios era Heraklés, hoy un desierto
de estatuas mutiladas en concierto
de tiempos añorados o mejores.
Rastrojos amenazan los espliegos
que adornan las columnas de los griegos,
antiguos, apolíneos amores.
Quisiera posponer la vida entera
por un minuto mágico a tu vera.
Las vides, los bancales, el olivo
eterno, tomarán de mi osamenta
aquella vanidosa impedimenta:
alabardado ayer, antes altivo
al alba. Anaranjando atardeceres.
Amante almidonado aunque atractivo,
anduve alimentando admiradores,
antiguos apolíneos amores.
Alabardado ayer, antes altivo.
Si me faltara el verbo de tu boca,
sucinto terciopelo que provoca
deleites, tempestades y placeres,
Al mar de las mil islas huiría
encendiendo mis velas en porfía.
Acabaré atrapando amaneceres.
Ya vuelves. El cordón a lo espiral
copiando la ontogenia prenatal.
Nacemos del maná de las mujeres,
nutriéndonos de juncos y carrizos
que dan irrealidad, escurridizos,
al alba. Anaranjando atardeceres.
Nacimos. Condición de condiciones
amén de putativas acepciones
del verbo concertar. Prohibitivo
el uso de su gracia y de su sombra
que impío en su versículo me nombra
amante almidonado aunque atractivo.
También. Quizás tampoco. Enredadera
que repta con pellizcos de palmera
el blanco de Alicante entre las flores.
De la Puerta del mar, frente a la playa,
al último fragmento de muralla,
anduve alimentando admiradores.
Mi dios era Heraklés, hoy un desierto
de estatuas mutiladas en concierto
de tiempos añorados o mejores.
Rastrojos amenazan los espliegos
que adornan las columnas de los griegos,
antiguos, apolíneos amores.
Quisiera posponer la vida entera
por un minuto mágico a tu vera.
Las vides, los bancales, el olivo
eterno, tomarán de mi osamenta
aquella vanidosa impedimenta:
alabardado ayer, antes altivo
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