El complaciente de tanda,
Miente otra vez en el atrio del vendutero
Si de importarle la rutina de la eficiencia decomisada
en veces de estrujones hirientes
en las llantas del girasol
muda la girasola
de semillas mal contadas
en otro caso
Podemos esperar la descarga celestial del inframundo.
El caficultor se dificulta de respirar
debajo del almendro
llora desconsolada una guagua abarrotada
de anuncios patrióticos de un acordeonista
y un mono saltarín y amarillento
buenas nuevas trae la vieja
volando y con el mazo dando
a las mariposillas de las orillas del polideportivo
de reversa, el declarante de la muerte del clérigo
rellena de almidón la cobertura del meollo
de pronto la eutanasia
se reparte entre frustrados y ebanistas acribillados
en la ceguera nocturna de un refrán animaloideo.