En un amparo falso y engañoso
nos refugiamos, presa de estos días,
que son semanas, hartas de agonías,
barro de meses, término quejoso.
Para escapar de lo que tanto amamos,
que nos cargan y pesan en exceso,
y que empapa del tinte de lo obseso,
este huidizo ardor que nos gastamos.
Pero es muy corto y falso nuestro amparo
que nos convoca a relajar las mentes
en este antiguo y plateado puerto
pues pronto se divisa desde el faro
que allá lejos esperan las simientes
de este egoísta amor y su ojo tuerto.
nos refugiamos, presa de estos días,
que son semanas, hartas de agonías,
barro de meses, término quejoso.
Para escapar de lo que tanto amamos,
que nos cargan y pesan en exceso,
y que empapa del tinte de lo obseso,
este huidizo ardor que nos gastamos.
Pero es muy corto y falso nuestro amparo
que nos convoca a relajar las mentes
en este antiguo y plateado puerto
pues pronto se divisa desde el faro
que allá lejos esperan las simientes
de este egoísta amor y su ojo tuerto.
Última edición: